LA PROTECCIÓN DE LA SALUD DE LAS PERSONAS ADOLESCENTES Y JÓVENES A PARTIR DE LAS NORMAS OFICIALES MEXICANAS.

LA PROTECCIÓN DE LA SALUD DE LAS PERSONAS ADOLESCENTES Y JÓVENES A PARTIR DE LAS NORMAS OFICIALES MEXICANAS.

Las personas adolescentes y jóvenes tienen derecho a disfrutar del más alto nivel de salud, a ejercer una sexualidad informada y libre de toda forma violencia, a recibir la prestación de servicios integrales y de calidad con el fin de proteger, prevenir y restaurar su salud.

Personas adolescentes

La adolescencia es una etapa que se caracteriza por rápidos cambios físicos, cognoscitivos y sociales, incluida la madurez sexual y reproductiva. El cerebro no sólo se halla en proceso de maduración, sino que es extraordinariamente vulnerable. Esto sugiere que las personas adultas tienen la responsabilidad de proveer a las y los adolescentes ambientes que faciliten y promuevan su desarrollo positivo y lo protejan de las experiencias dañinas. Esa etapa implica un proceso de transición en la que se adquieren identidad y capacidades para afrontar responsabilidades para su vida adulta; pero también se asumen comportamientos arriesgados para la salud, ya sea por presión de la sociedad o incluso por los propios adolescentes.

El consumo de alcohol, tabaco y de sustancias psicoactivas; el sedentarismo; las enfermedades crónico-degenerativas; las conductas alimentarias de riesgo; el embarazo; las uniones o matrimonios tempranos; las infecciones de transmisión sexual (ITS); el VIH y el SIDA, los trastornos en la salud mental; así como la violencia física, psicológica y sexual, son algunos de los principales riesgos que deben atenderse invariablemente, desde una perspectiva de derechos y con un enfoque de prevención y atención amigable; además de tener presentes los principios del interés superior de la adolescencia, igualdad sustantiva, no discriminación, autonomía progresiva, y el acceso a una vida libre de violencia.

Las personas adolescentes, son titulares de derechos, por lo tanto son sujetas de una atención y protección especial, la cual debe ser prioritaria, a fin de evitar que sean expuestos a riesgos y comportamientos que afecten su desarrollo integral, o colocar en riesgo su vida.

El artículo 2 de la Convención sobre los Derechos del Niño –instrumento internacional de cumplimiento obligatorio para México–, señala que el Estado debe garantizar el disfrute de los derechos de las personas menores de 18 años, sin distinción alguna. El artículo 4o., párrafo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señala que toda persona tiene derecho a la protección de la salud.

A su vez, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) determina que las personas menores de 18 años tienen derecho a una vida libre de violencia y a un desarrollo integral, y ser protegidas contra el abuso físico, psicológico y sexual, así como al disfrute del más alto nivel posible de salud; ello implica su derecho a recibir asesoría y orientación preventiva sobre salud sexual y reproductiva. De igual forma, el artículo 50, fracción XIV de la LGDNNA, determina que los servicios de salud deberán detectar y atender los casos de víctimas de delitos o violaciones a los derechos de la niñez y adolescencia, o sujetos de violencia sexual y familiar, de conformidad con las disposiciones aplicables.

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/Salud-Adolescente-Normas-Oficiales.pdf

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