GRITOS EN EL SILENCIO: NIÑAS Y MUJERES FRENTE A REDES DE PROSTITUCIÓN. UN REVÉS PARA LOS DERECHOS HUMANOS

GRITOS EN EL SILENCIO: NIÑAS Y MUJERES FRENTE A REDES DE PROSTITUCIÓN. UN REVÉS PARA LOS DERECHOS HUMANOS

Este trabajo tiene como fin enunciar las múltiples experiencias que viven las mujeres que se dedican al trabajo sexual,  a quienes se les violenta día a día sus derechos fundamentales.

Como parte intrínseca de la violencia, también apuntará a denunciar personas, grupos e instituciones que las agreden, amenazan, extorsionan y explotan y, de manera más alarmante, describir puntualmente cómo se erigen en México instituciones que en el nivel del discurso se dicen defensores de los derechos humanos de las víctimas y en realidad terminan siendo encubridores o defensores de sus victimarios. Proceso encubierto y difícil de detectar por el continuo ejercicio de simulación y la falacia retórica que mantienen en la esfera política y social.

Las aseveraciones anteriores tienen su origen en las experiencias vividas en el Centro de Atención Integral y Servicios (CAIS), que debió su creación a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Sin embargo, con el cambio de autoridades y debido a una mirada e interpretación distinta de los conceptos y fines de los derechos humanos así como a tratados internacionales que México ha firmado para prevenir los problemas de violencia hacia la mujer y la infancia, la CDHDF decidió cerrar el Centro, violentando socialmente, una vez más, a la población que ahí se atendía al dejarlas sin lugar que supliera ese apoyo y su proceso de aprendizaje para la defensa de sus derechos.

Personalmente, no sólo se trata de un compromiso y de una responsabilidad que tiene que ver con mi ética profesional, sino humana. Escuchar su sufrimiento y la gama de sus vivencias lograron que yo reaprendiera desde una perspectiva integral y humanística el significado real de la promoción y defensa de los derechos humanos, y no sólo desde la teoría como suele hacerse comúnmente, también produjo en mí una visión distinta del concepto del ser mujer hasta entonces concebida.

Quiero con este ensayo, tratar de saldar una deuda profesional con mujeres que se dedican al trabajo sexual y que me hicieron partícipe de su historia íntima y de la expresión de sus necesidades –a quienes agradezco autorizarme la publicación de sus historias–, no haberlo hecho, significaría callar la injusticia social y la discriminación de que son objeto, y ser cómplice de las instituciones y de los agentes causales. Cómo dejar de denunciar los tipos de violencia de género que viven todas y cada una de las mujeres a lo largo de la vida, tanto en la esfera pública como en la privada.

Otro grave problema que se aborda aquí es el de las niñas y los niños que están en riesgo de prostitución, los cuales desafortunadamente son muchos. Tan es así, que las medidas que se han tomado para evitar la prostitución infantil son casi nulas, las cifras aumentan escandalosamente en lugar de disminuir; es un problema muy complejo, pero más complicada aún es la solución, en primer lugar porque hay mucho desconocimiento en torno a éste, y en segundo lugar, porque hay fallas, premeditadas o no, en su abordaje institucional.

La experiencia de atender a menores en riesgo me permite aseverar que en el problema de la prostitución infantil no sólo podemos hablar de violencia familiar y social, sino de la ineficiencia, la irresponsabilidad, las burocracias, las complicidades y una grave corrupción en las instituciones, tanto de las que se erigen presuntamente para prevenir y castigar la corrupción sexual de menores desde el ámbito judicial, como aquellas que desde la prevención y defensa de los derechos humanos, se erigen para contrarrestar esos problemas. Sabemos que el papel asignado a la mujer –niña, adolescente o adulta–, en nuestra cultura, encauza el silencio y la sumisión femenina hasta hoy en día, pero adquiere graves facetas en mujeres que son prostituidas o que eligen, en algún momento de su vida, el camino a la prostitución. Convertida en cosa, la desigualdad sexista continúa perenne e ininteligible, vulnerándola en muchos aspectos de su vida.

Si a lo anterior añadimos los múltiples recovecos que todavía existen en el campo del derecho, sobre todo en sus procedimientos y aplicación, eso facilita que grupos socialmente marginados, estigmatizados o rechazados no encuentren el auspicio de una ley que sea justa. Consecuentemente, los resultados son que estos grupos entiendan su existencia como si estuvieran fuera del amparo de las leyes, porque en la práctica muchas personas y muchas instituciones se lo hacen así entender; aunque parta más de una visión moralista y discriminatoria que desde el cobijo de una ley justa e igualitaria.

En otro renglón, un error garrafal que cometen las instituciones públicas es abordar los problemas desde una perspectiva parcial, como si el ser humano fuera susceptible de ello y como si entonces al hablar de prostitución no tendríamos por qué relacionarla con problemas paralelos: desintegración y violencia familiar, falta de empleo y de educación, el fenómeno de migración y valores truncados o difusos, tráfico sexual infantil, lenocinio, lenocinio institucionalizado, corrupción policial, etcétera.

Este trabajo muestra las condiciones familiares y sociales en que vivieron y viven actualmente las mujeres que se dedican a la prostitución y hace una reseña de las vivencias de niñas en situación de calle que sufren violencia y abandono. Escenifican cruda y llanamente el punto de inicio a la prostitución. Por supuesto, no dejaremos de lado a quienes están atrás; como tampoco el qué y cómo hacen para vivir de ese “negocio”.

DESCARGA GRATIS:

grito_silen_ni_lx.pdf (diputados.gob.mx)

https://drive.google.com/file/d/1rXPKk_0HXsGIzZsZOErQXpuiHaSqseKz/view?usp=sharing

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