Movimiento estudiantil del 68 y la democracia

Movimiento estudiantil del 68 y la democracia

El año 1968 constituye un momento clave en la historia del siglo XX en nuestro país, sin el cual sería imposible entender la realidad nacional actual. Esto es así porque el movimiento estudiantil surgido durante ese año significó un parteaguas entre dos momentos distintos del México moderno, a la vez que fue el punto más álgido de una serie de confrontaciones entre el Estado y diversos grupos de la sociedad organizada, ambos protagonistas de desencuentros a lo largo y ancho del país, desde al menos 20 años atrás.

A cinco décadas de distancia del movimiento del 68, cabe preguntarse de forma crítica, aunque sosegada, qué significó ese año para la vida política de nuestro país y más precisamente para la democracia. Si bien los sucesos del 68 han merecido la atención de diversos estudiosos, Gilberto Guevara Niebla –protagonista y especialista a la vez– sobresale como una de las figuras más calificadas para hablar de lo que representa 1968 para la vida política mexicana.

Es por ello que en la presente conferencia magistral, el autor de 1968: Largo camino a la democracia y La libertad nunca se olvida. Memoria del 68, narra de forma clara y sencilla los sucesos marcados por la tensión sociedad-gobierno que culminaron con la noche de Tlatelolco y que constituyeron el inicio de la transformación hacia un México de libertades y pluralista, en el cual progresivamente se fue otorgando voz y representación a sectores sociales hasta entonces relegados.

Las exigencias de los movimientos sociales de la década de 1960, entre ellas las incluidas en el pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga de corte esencialmente antiautoritario, fueron un precedente y un impulso para la instauración de la democracia mexicana.

Pasado el trágico desenlace del movimiento estudiantil, un sector considerable de la población mexicana entendió que al país le urgía un cambio en sus modelos de convivencia; no obstante, en los años inmediatos al 68 el gobierno mantuvo la misma línea dura de represión, tal como lo señala Guevara Niebla, quien vivió en carne propia las consecuencias de haber participado en el movimiento estudiantil.

Después de 1968, México aún tuvo que experimentar sucesos turbios y momentos sombríos antes de comenzar su tránsito hacia un modelo político plural, de libertades e incluyente de las distintas voces y necesidades de la ciudadanía.

Si bien la desesperanza sentida por una parte de la población tras las acciones opresivas del 2 de octubre hizo que algunos jóvenes y sectores políticos se radicalizaran y tomaran las armas, la congruencia con los valores democráticos del movimiento estudiantil impulsó a que otros más se dirigieran a exigir un cambio por medios pacíficos y la vía electoral.

De esa manera, la inercia democratizadora proveniente de los años sesenta e inicios de la década siguiente fue un factor fundamental para las subsecuentes modificaciones en materia político-electoral que permitieron cambios profundos en la relación entre el Estado y la ciudadanía.

En el presente número de la colección Conferencias Magistrales, el Instituto Nacional Electoral pone en manos del público en general un balance sobre la importancia del movimiento estudiantil de 1968, vigorizado en esta ocasión por la conmemoración de su quincuagésimo aniversario, esto con el fin de fortalecer la cultura política democrática y rendir un homenaje a sus protagonistas, impulsores y artífices de las instituciones democráticas de nuestro país.

DESCARGAR:

https://portal.ine.mx/wp-content/uploads/2021/02/CM32_baja.pdf

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*