Teoría de la democracia. Dos perspectivas comparadas

Teoría de la democracia. Dos perspectivas comparadas

El 3 de septiembre de 2001 se realizó en el auditorio del Instituto Federal Electoral la mesa redonda “Teoría de la democracia. Dos perspectivas comparadas”, en la que participaron el profesor Luigi Ferrajoli con la conferencia Sobre la definición de “democracia”.

Una discusión con Michelangelo Bovero, y el doctor Michelangelo Bovero con la conferencia Gramática de la democracia. Principios y desarrollos. El debate resultante es particularmente de gran valor para la reflexión y la comprensión del desempeño de las democracias contemporáneas. En cada una de las participaciones están incluidas consideraciones teóricas y análisis de la realidad, enfocando al mismo tiempo la vida pública desde distintos ángulos y retomando elementos jurídicos, sociales, culturales y políticos.

El profesor Luigi Ferrajoli plantea una concepción compleja y multidimensional de la democracia que pretende subrayar la importancia de los contenidos, “la sustancia” como él la denomina, de las decisiones y acciones colectivas dentro de los marcos establecidos por los modernos contratos sociales expresados en las constituciones.

Estos pactos fundamentales, en su opinión, son lo que una sociedad debe preservar y ejercer, más allá de los resultados cuantitativos en las elecciones e incluso en su contra, si se diese el caso de que se viesen amenazados por la mayoría. Con ello, agrega, ninguna parte de una sociedad, aun en superioridad numérica, podrá sustituir a la “soberanía real” que está en la sociedad entera.

En segundo lugar, el profesor Luigi Ferrajoli destaca una serie de derechos fundamentales del individuo y de la sociedad que son inviolables y que precisamente conforman la sustancia de una democracia. En esa medida, son en sí mismos normas, esto es, límites y obligaciones que deberá respetar y cumplir el Estado, independientemente de los resultados electorales.

Tales normas, en consecuencia, deben quedar fuera de la capacidad de revisión o modificación de las mayorías, como no sea para ampliar los derechos. En esta línea, define al Estado como el garante del ejercicio de los derechos fundamentales, civiles y de libertades sociales.

Así, en su perspectiva, se cumplen las condiciones necesarias (el aspecto formal) y suficientes (el aspecto sustancial) para la existencia de una verdadera democracia. Y, finalmente, expresa que este “garantismo” es el único medio capaz de defender a las democracias actuales de lo que él concibe como un riesgo de “degeneraciones” derivadas de las tendencias mayoritarias y plebiscitarias de la democracia en tiempos en que las comunicaciones de masas son el vehículo fundamental de la discusión política.

Por su parte, el doctor Michelangelo Bovero, en su Gramática de la democracia sostiene que toda democracia está en el ámbito de los métodos políticos, es decir, es siempre formal, y que, por tanto, su concepción no incluye en principio ninguna consideración axiológica. Con todo, dada la necesidad de construir un concepto más acabado, recurre al análisis de los diversos discursos existentes sobre la democracia.

Así, por el estudio de los sustantivos más empleados en tales discursos puede redefinirse la naturaleza de este sistema político. A partir de una revisión de los verbos se recupera la función de un gobierno democrático. Y, en tercer lugar, los adjetivos dan al concepto una tipología de las variantes posibles y, especialmente, le agregan lo que Bovero llama condiciones y precondiciones de la democracia.

En debate con Ferrajoli, Bovero apunta que de los diversos adjetivos usados para calificar a la democracia, acepta el de “formal”. El contenido de las decisiones, en su opinión, no modifica la democraticidad del método, sino, en todo caso, sólo su legitimidad. En ese sentido, considera la importancia de las garantías de los derechos fundamentales en términos de límites externos, no inherentes, a la democracia.

Sin embargo, sí retoma algunos derechos fundamentales en su definición de las condiciones y las precondiciones de una democracia. Entre las primeras incluye los derechos políticos; entre las segundas agrupa aquellos derechos sin cuyo ejercicio los derechos políticos no pueden ejercerse o pierden su sentido real.

Esto es, sólo las condiciones y precondiciones en conjunto constituyen lo que Bovero denomina “criterio de democraticidad”. Bovero concluye exponiendo su visión de una tendencia en el mundo hacia “un modelo de democracia degenerada”. Según ésta, la confusión o identificación entre los poderes económico, político e ideológico, manifiesta, pero no exclusivamente, en la propiedad y el uso de los medios de información, impide el ejercicio pleno y verdadero de los derechos políticos (derechos a incidir sobre una base de igualdad en los procesos de toma de decisiones colectivas), lo cual distorsiona los fundamentos de una democracia.

Por otra parte, la concentración de grandes poderes en pocas manos debilita las posibilidades de control democrático del Estado. Adicionalmente, la libertad de elegir del ciudadano se desdibuja o se pierde ya sea en los consensos aparentes construidos por los medios, ya sea en la pobreza que padece una gran parte de la población mundial.

De este modo, ambos autores, por distintas vías, coinciden en el señalamiento del riesgo que corren las democracias contemporáneas como forma de organización política. La reflexión que deriva de estas exposiciones resulta de gran riqueza y pertinencia para todos los interesados en la materia. En esta medida, el Instituto Federal Electoral considera de primera importancia la publicación de este número de la colección Conferencias Magistrales, con el objetivo de contribuir a la difusión del debate en torno a temas de la cultura política democrática.

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