INTRODUCCIÓN A LA DEMOCRACIA LÍQUIDA

INTRODUCCIÓN A LA DEMOCRACIA LÍQUIDA

La democracia está en permanente evolución. En la Grecia clásica surgió en la modalidad directa; quienes eran ciudadanos decidían las políticas públicas y dirigían su ejecución. Resultaba medianamente fácil obtener los consensos porque una gran parte de la antigua sociedad griega no estaba compuesta por ciudadanos con plenos derechos políticos: mujeres, metecos y esclavos.

Después de varios siglos de ausencia, en el siglo XVIII, la democracia emergió en una sociedad cuya complejidad necesitó agrupar la voluntad general de gran cantidad de ciudadanos en representantes políticos. Desde entonces a la fecha, se han sumado factores que dificultan las vías para definir las políticas públicas con la garantía de salvaguardar cabalmente la representación. No sólo el mayor número de ciudadanos, sino su heterogeneidad cultural proveniente de migraciones. La diversidad ideológica causada por la hibridación informativa. La sofisticación transversal de los asuntos de salud, educación, seguridad y desarrollo que impactan las esferas locales, regionales, nacionales y globales.

La existencia de minorías vulnerables. La especialización del conocimiento requerido para enfrentar las demandas ciudadanas. La probidad de los representantes políticos para responder a la confianza de sus electores. Las alternativas legales, ilegales, legítimas e ilegítimas de la participación ciudadana. La participación ciudadana también generó retos comunicativos para llegar a consensos. Los problemas para evaluar la cuenta pública a su vez orillaron a la democracia a la práctica representativa.

La tesis implícita del modelo representativo considera al pueblo gobernado por los funcionarios elegidos a través de elecciones equitativas. Tesis que más de una ocasión ha sido vulnerada o puesta en duda. La agrupación de los funcionarios en partidos políticos o grupos corporativistas y las tendencias que integraron las instituciones con inclinaciones oligárquicas o monopólicas son factores que provocaron alternativas dentro de la modalidad representativa. Las múltiples modalidades representativas, debido a su evolución o involución, presentan un amplio repertorio de estructuras y dinámicas democráticas; presidenciales o parlamentarias (Linz y Valenzuela , Mainwaring y Scully, Chasquetti, Garrido ); mayoritarias o consensuales (Lijphart6); republicanas o liberales; protectoras o desarrollistas; elitistas o pluralistas (Held7) y un largo etcétera que incluye desde versiones minimalistas hasta las maximalistas pasando por las procedimentales, las sustantivas y las posibles combinatorias (Dahl ). La gran variedad de las modalidades representativas significa que la evolución de la democracia se dirige a su propio ideal: democratizar la democracia.

Esto significa elevar la calidad de la democracia procurando incrementar la calidad de la ciudadanía a través de la efectiva participación. Es decir, perfeccionar la organización democrática desde su condición descriptiva hacia las exigencias prescriptivas, según la lúcida lección de Sartori.

En otras palabras, constituirla en una espiral donde las instituciones y estructuras políticas influyen en el perfeccionamiento de la participación ciudadana y esta a su vez permite mejores instituciones y mayores dinámicas públicas. Algunos instrumentos de participación ciudadana, con el ánimo de recuperar el espíritu del modelo directo, se han integrado en este progreso de las democracias representativas: las iniciativas legislativas ciudadanas y el referéndum. No se trata de una disyuntiva excluyente entre el modelo representativo y el directo, sino por el contrario, el paulatino reconocimiento de los mecanismos de participación directa que deben incorporarse o guiar el quehacer de las instituciones representativas.

Resnick testimonia esta nueva realidad siguiendo la evolución democrática que, con la unión de lo mejor de ambos modelos, logra la estabilización y legitimidad que la sustentabilidad política requiere. La evolución de la democracia evitará su extinción en tanto organización política. En palabras de De Sousa, se trata de “la articulación de la democracia representativa con la participativa”.

Síntesis que también han buscado Nino, Elster, Gargarella y que Pérez Luño ha puntualizado señalando la bondad de ambas: “… la democracia representativa… resulta imprescindible para asegurar la deliberación [en las cámaras, en el quehacer parlamentario], mientras que la democracia directa es más eficaz para garantizar la participación. Por eso… no se debe optar por uno de esos tipos alternativos de democracia, sino que debe reforzarse su complementariedad”.

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http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/lxiii/intr_demo_liq.pdf

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