Desigualdad y democracia: la inclusión social y el acceso a los derechos humanos en las Américas

Desigualdad y democracia: la inclusión social y el acceso a los derechos humanos en las Américas

Uno de los más graves y lacerantes problemas que padece la sociedad mexicana es la desigualdad. Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social indican que cerca del 50% de la población, alrededor de 60 millones de mexicanos, vive en pobreza y pobreza extrema, lo que significa que están impedidos, principal aunque no exclusivamente, por razones económicas, de acceder a satisfactores, aun a aquellos garantizados en la Constitución como derechos sociales (a la educación, a la salud, a la vivienda, a la alimentación), que mejoren y eleven sus niveles de bienestar, en razón de lo cual sus posibilidades de modificar su actual condición de vida son casi remotas.

En las últimas décadas se ha abierto paso una corriente que amplía el concepto de democracia que la ubica de forma casi exclusiva en el terreno de lo político, e incursiona en el vínculo, la más de las veces soslayado, entre la democracia y la desigualdad o, para mayor precisión, entre la democracia y la creación de condiciones que permitan a la población tanto acceder a estadios superiores de bienestar, como a superar situaciones de precariedad y vulnerabilidad.

Se trata de una concepción que considera el vínculo existente entre la política, la economía y la sociedad, que contempla que el ejercicio de la democracia y la participación libre e informada se concreta en la construcción de políticas públicas, y la economía, en el espacio en el cual se materializan acciones y medidas destinadas a generar las condiciones que permitan reducir las desigualdades, partiendo de que éstas se dan en cuestiones específicas y que, por tanto, requieren de acciones particulares para su atención.

Es una concepción según la cual las desigualdades económicas y sociales son el germen de actitudes y prácticas como la estigmatización, la discriminación, la intolerancia y la xenofobia, entre otros fenómenos antidemocráticos y abiertamente autoritarios.

Al invitar a la doctora Betilde Muñoz-Pogossian a hablar sobre la desigualdad y la democracia, el Instituto Nacional Electoral buscó colocar en la mesa de discusión este vínculo de la democracia que conlleva contar con un piso básico de oportunidades para lograr sociedades menos desiguales, en especial porque es un tema que incide en la construcción de una ciudadanía más informada, tolerante y participativa, que tenga como fundamento valores como la igualdad, la no discriminación, la tolerancia y el respeto a la diversidad, y sea más exigente de políticas públicas que atiendan sus diferentes necesidades.

En esta conferencia magistral de primavera 2019, la doctora Muñoz-Pogossian hace un recorrido por las manifestaciones de la desigualdad en América Latina y las acciones y medidas que se realizan en diversos países destinadas a reducir la pobreza, y detalla el amplio entramado jurídico internacional, plasmado en convenios, convenciones, declaraciones y planes de acción, que se ha construido en la búsqueda de un marco que ayude a garantizar el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales de la población. Sin embargo, la tarea no es fácil; tal como lo manifestó la autora, en Latinoamérica contrastan los altos índices de pobreza con los bajos niveles de satisfacción con la democracia, que de acuerdo con datos de Latinobarómetro 2018 alcanzan sólo 24 por ciento.

Con este texto, el Instituto Nacional Electoral busca contribuir a alimentar la discusión sobre un concepto amplio de la democracia, pero sobre todo cómo ésta debe incidir en la construcción de acciones y medidas de política pública destinadas a disminuir las desigualdades en América Latina y, en particular, en México.

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https://portal.ine.mx/wp-content/uploads/2019/11/CM_34_DesigualdadyDemocracia.pdf

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