LOS SISTEMAS DE PARTIDOS EN AMÉRICA LATINA 1978-2015, TOMO I

LOS SISTEMAS DE PARTIDOS EN AMÉRICA LATINA 1978-2015, TOMO I

Los sistemas de partidos en América Latina, 1978-2015 analiza cambios y continuidades en los sistemas partidarios de la región a lo largo de más de cuarenta años desde la reinstauración democrática en el marco de la tercera ola.

Los partidos políticos han sido protagonistas de esta experiencia democratizadora en la que, pese a las múltiples dificultades que se atravesaron, las elecciones han funcionado de manera ininterrumpida como el mecanismo por excelencia para la distribución del poder político.

Este libro revela que los partidos han sido actores centrales en la estructuración de la competencia política en múltiples niveles institucionales y que continúan siendo claves para el funcionamiento de las democracias latinoamericanas, aun cuando aparezcan desacreditados a los ojos de la opinión pública, hayan atravesado serias crisis en muchos casos y tengan que enfrentar importantes competidores que cuestionan su función intermediadora.

El acento de este análisis está puesto en describir la estructura y la dinámica de la competencia partidista en los diferentes países, como también en conocer cómo cambian los sistemas partidistas de la región. La evaluación de los casos se realiza en capítulos estructurados en torno a cada sistema de partidos nacional, cuyos contenidos fueron organizados de manera homogénea abordando diferentes dimensiones (fragmentación, preferencias, competitividad, polarización e institucionalización).

El estudio sistemático de los casos a lo largo de estas dimensiones muestra la diversidad regional en cuanto a la estructura y la evolución de los procesos que, como explica Flavia Freidenberg en la introducción, en principio podría agruparse en tres: sistemas de partidos que cambiaron de manera radical y experimentaron el colapso de algunos de sus partidos relevantes y/o del sistema de partidos predominante en su conjunto [Venezuela (1998- ), Perú II (1992- 2000), Bolivia II (2005- ), Ecuador II (2002- )], los que cambiaron de manera gradual su formato y dinámica de competencia sin llegar a convertirse en un nuevo sistema de partidos (Costa Rica, Panamá, Uruguay, Nicaragua, Brasil), y los que cambiaron gradualmente, de manera mínima, bien en cuanto al número de partidos o, sin cambiar el número, de etiquetas partidistas que mantuvieron la dinámica de la competencia [Ecuador I (1978-1996), República Dominicana, Honduras, El Salvador, Chile, Paraguay, Perú I (1980-1990), México].

La obra incluye dieciocho capítulos escritos por veintisiete investigadores de diversas instituciones de toda América Latina y Europa. Los capítulos cubren de este modo los dieciocho casos nacionales que atravesaron por procesos de redemocratización con un esquema común de análisis. No puedo menos que destacar el papel de GIPSAL en esta tarea. El Grupo de Investigación de “Partidos y Sistemas de Partidos de América Latina” (GIPSAL), que integra la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP), ha proporcionado el paraguas para el desarrollo de este proyecto comparativo de largo alcance.

En una región donde la Ciencia Política ha crecido notablemente al compás de la democratización, pero donde aún prevalecen grandes diferencias entre los países en cuanto al desarrollo profesional, GIPSAL no sólo ha logrado reunir a un número importante de investigadores, profesores y estudiantes, si no también desarrollar preguntas comunes de investigación y avanzar un proyecto conjunto, multinacional, pese a la escasez de medios, las dificultades de las distancias y otros desniveles en cuanto a metodologías de trabajo.

La creación y funcionamiento del Grupo es de por sí valiosa para el desarrollo de la disciplina en la región, pero que la labor realizada desde 2009 haya logrado además plasmarse en un libro, muestra el enorme potencial que tienen los grupos de investigación, bajo el marco institucional de ALACIP y con liderazgos dinámicos y abiertos, para el desarrollo de proyectos de cooperación surgidos del interés por ciertos temas comunes.

Aunque los autores que participan de Los sistemas de partidos de América Latina definen a su estudio como exploratorio-descriptivo, el mismo incluye también un importante componente explicativo. La estabilidad y/o cambio de los sistemas de partidos o de alguna de sus dimensiones obedecen a múltiples razones, que han sido señaladas por la literatura especializada.

El libro recoge las explicaciones más importantes, esto es, las instituciones políticas (que supone por ejemplo una vinculación directa entre cambios en el sistema electoral y la consecuente modificación del sistema de partidos), la composición del electorado (o incorporación de nuevos cleavages en la competencia político-partidaria) y la emergencia de nuevos problemas sociales, valores políticos y temas conflictivos (y los cambios actitudinales del electorado frente a ellos).

La variedad de casos existentes en la región ofrece la posibilidad de testear el alcance de estas explicaciones. Las reglas formales (electorales o constitucionales) del juego político se han modificado en casi todos los países a lo largo de estos más de cuarenta años, en algunos casos de manera mesurada y extraordinaria, en otros, a través de cambios constantes y/o radicales. A esto debe sumarse que la efectividad con que esas reglas se llevan a la práctica también varía considerablemente entre los casos, a veces como producto del predominio de reglas informales que compiten con las formales.

Por lo tanto, los estudiosos enfrentan un gran desafío al medir el impacto de las reglas formales sobre los cambios. Algunos capítulos de este libro sostienen que tal impacto es observable en la reconfiguración del sistema de partidos de varios casos donde tuvieron lugar cambios graduales (Colombia, Uruguay, Panamá o Nicaragua), pero no en todos, como en Honduras y Costa Rica, donde el sistema se modificó más por el desalineamiento de los electores que por los cambios en las reglas.

En los sistemas de partidos donde se dieron cambios radicales o incluso el colapso de sus partidos, como sucediera en Ecuador, Venezuela y Bolivia, el libro sostiene que no pueden ser explicados únicamente por factores institucionales. Estas variables pueden cambiar el sistema de incentivos e impulsar la transformación del sistema de partidos pero no resultan ser condiciones suficientes para que ésta ocurra. En cambio, los estudios muestran la importancia de los nuevos problemas sociales, específicamente la crisis que provocó la implementación de políticas de ajuste neoliberal.

En efecto, se sostiene que las crisis económicas y sociales prolongadas y el compromiso de los partidos de centro con los planes de ajuste económico impactaron sobre el sistema político, minando los niveles de confianza de la ciudadanía en los partidos tradicionales. Junto a los objetivos descriptivo-exploratorios de este libro, se suma el intento de delinear algunos factores explicativos de los niveles de cambio operados en los sistemas de partidos. Un tema que queda por delante, en cambio, tiene que ver con las consecuencias o efectos de esos cambios observados.

Son varias las esferas del sistema político sobre las que tales transformaciones pueden impactar. Dos de ellas vale la pena recordar aquí. Por un lado, la fragmentación y el grado de polarización partidaria son dimensiones cruciales al momento de explorar la gobernabilidad democrática. La “difícil combinación” de multipartidismo y presidencialismo, al decir de Scott Mainwaring, ha sido un tema que ha desvelado a los estudiosos del presidencialismo desde los trabajos de Juan Linz, a principios de la década de 1990, en adelante.

Particularmente, el fenómeno del presidencialismo de coalición ha mostrado cómo varios de los países de la región respondieron —en muchos casos, exitosamente— a los desafíos de gobernabilidad que impuso la creciente fragmentación partidaria.

Por otra parte, los cambios y continuidades del sistema de partidos tienen consecuencias para la calidad de la democracia porque muestran cuán responsivo es el sistema político a las crecientes y cambiantes demandas sociales.

Estos temas vinculados con los efectos de los cambios en los sistemas de partidos, conectan el trabajo de GIPSAL, que ha sido plasmado en este libro, con el de otras áreas de investigación de la Ciencia Política, también florecientes dentro de la ALACIP, y recogidas por varios de sus diversos y dinámicos grupos de investigación, como aquéllos que estudian el poder legislativo, el comportamiento electoral o la participación política. Con el entramado que forman estos (alrededor de veinte) grupos e investigadores (más de mil), que atraviesan distintas generaciones, instituciones y países, ALACIP ofrece una puesta a punto con la política comparada y la construcción de teorías de Ciencia Política con alcance no sólo regional sino también más allá de América Latina.

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