Democracia y gobiernos municipales en México: de la política a las políticas

Democracia y gobiernos municipales en México: de la política a las políticas

Los gobiernos locales, por lo general, son descritos como los más cercanos a la gente. Hoy en día esto sucede de manera más significativa debido a que la sociedad es cada vez más usuaria de las nuevas tecnologías y presumiblemente está más informada. Sin embargo, estos avances, que en teoría acercan a la sociedad con su gobierno, no se comparan con la presión que puede ejercer una comunidad, más allá de las redes sociales. Por más frecuente que sea la connotación de proximidad otorgada a la frase del “gobierno más cercano”, es quizá la de reproducibilidad la que mejor la describe.

El gobierno local es el nivel de gobierno que mejor refleja los patrones de convivencia política de una determinada sociedad. En la administración local se reproducen tanto las virtudes como los vicios de la sociedad que lo envuelve y para la que gobierna. Bajo esta premisa, el presente texto discute la experiencia democrática en los gobiernos locales y la importancia que tiene reflexionar sobre ella como una condición necesaria para la consolidación de nuestra democracia en dicho nivel.

Cuando hablamos de democracia, hablamos de un determinado patrón de toma de decisiones en colectividad; desde el comportamiento en una familia hasta las decisiones que se toman en el seno de un organismo internacional. A lo largo de la historia, cada vez que reconceptualizamos la palabra democracia algo nuevo surge. Por ejemplo, en algún momento la democracia fue vista como una forma de gobierno lamentable (Merino, 2015). Así es el estudio de las ciencias sociales: las definiciones no permanecen intactas con el paso del tiempo. Aun cuando las nuevas definiciones de democracia no surjan sin debate (Munck, 2014), los criterios que definen el proceso electoral, entendido éste como la línea base de una democracia (Lijphart, 1999), no son suficientes.

Tampoco lo es pensar en ésta como la imposición de los designios de la mayoría sobre la minoría. La democracia va más allá de la representación nítida de la voluntad popular o la mal entendida maximización de la libertad individual (Beetham, 1996). Por el contrario, significa la libre aceptación de restricciones; el autogobierno, como señalaba Rousseau.

Es la búsqueda del interés general (Panter-Brick, 1953) donde los muchos individuos se tratan como iguales; no se trata de la imposición de las mayorías. También es la forma de ejercer y controlar a nuestros gobiernos (Merino, 2015), así como el aseguramiento de un proceso libre y en condiciones de igualdad entre pares para deliberar sobre las políticas que afectan a la comunidad. La democracia en nuestros tiempos reclama la procuración de una experiencia política (PNUD-OEA, 2009; PNUD, 2004, 2014) que eduque a nuestras sociedades a ser, justamente, democráticas. Se trata de una experiencia política más allá de procedimientos, reglas formales o artificios de tecnología social. Entonces, si el gobierno local es el más cercano a su gente, puesto que la experiencia democrática que viven nuestras sociedades impregna las formas que nuestros gobiernos locales reflejan, ¿qué tan democrática es esta experiencia? Habrá que reflexionar sobre las instituciones que tenemos y la clase de experiencia que éstas brindan.

En el caso mexicano, lo que hace particularmente interesante el vínculo entre democracia y gobierno local es el papel que juega el binomio en el sistema más general de gobierno: la federación. Las teorías sobre el gobierno local, dice Harold Wolman (1996), están íntimamente ligadas al contexto y a la historia de las naciones. Aunque en América no se cuestiona la utilidad de los gobiernos locales como se hace en Europa, quizá sirva reflexionar sobre el intrínseco potencial que tiene el gobierno local en la democracia.

La historia de México ofrece elementos para valorar la importancia que tiene la democracia local en el contexto nacional. El sentido de homogeneidad, que tanto urge a los niveles centrales de gobierno, tiene un contrapeso natural en los municipios, no porque el interés de uno u otro deba competir e imponerse, sino porque la historia nos dice que la democracia está inscrita en un proceso de centralizacióndescentralización, de lucha entre el interés general y el local. Nuestros gobiernos municipales y estatales impulsaron la trayectoria de la alternancia en nuestro país hasta culminar con la alternancia en el gobierno federal.

También de nuestras relaciones intergubernamentales surgieron los elementos que llevaron a recentralizar la incidencia directa en los procesos electorales. La experiencia democrática pasa por la resolución pacífica del encono federalista, y es por ello que en México es impensable formular el mismo argumento que en su momento explicaba la política de la Gran Bretaña a mediados del siglo pasado: es posible tener un gobierno democrático central con muchos gobiernos locales autoritarios (Panter-Brick, 1953). En México, la democracia nacional ha estado sujeta a la resolución política de las relaciones intergubernamentales entre los tres órdenes de gobierno.

El rol del gobierno municipal en la democracia de nuestro país, como el nivel más cercano a la gente, todavía está sujeto a examen. En este texto pretendo discutir el vínculo entre las nociones de democracia y gobierno local. Dicho vínculo ha estado presente desde los primeros estudios modernos de los gobiernos locales. Con el paso del tiempo, estas nociones han trascendido la democracia electoral por una más cercana a las formas democráticas del quehacer del gobierno municipal.

La política democrática (por el lado de las ideas clásicas) y las políticas democráticas (por el lado de las ideas más recientes) definen la complejidad de las democracias y son la línea argumentativa de este texto. En este sentido, a lo largo del mismo intentaré describir el rol del gobierno local en la experiencia de vivir en democracia. La estructura del artículo es la siguiente. Primero, en el capítulo “La democracia en los estudios del gobierno local” identifico brevemente cómo el estudio moderno del gobierno local se ha enfocado en abordar aspectos relativos a la democracia. A continuación, el documento se divide en dos secciones: en la primera se aborda un conjunto de planteamientos sobre la política local (capítulo “Política democrática: buscar el poder”), mientras que la segunda se enfoca en políticas locales (capítulo “Políticas democráticas: definir el quehacer”).

Estos ejes temáticos permiten entender las brechas en democracia que nuestros gobiernos municipales aún adeudan a la sociedad mexicana y al proceso de consolidación democrática.  A su vez, estos ejes temáticos se subdividen en diferentes apartados.

En el apartado “Competencia” se hace referencia a las instituciones que inhiben el proceso democratizador local, considerando que los patrones de competencia partidista son potencialmente dañinos al basar las estrategias sobre redes clientelares que eventualmente impiden la consolidación de una experiencia democrática y por ende de una democracia como tal.

Por su parte, en el apartado “Sucesión” se caracteriza el patrón de sucesión del poder en gobiernos locales. Éste es un proceso democratizador clave porque no es posible consolidar una estructura democrática si no existe un gobierno.

En México, con algunas excepciones, los municipios intentan reinventarse a capricho cada tres años; sin importar si es alternancia o continuidad partidista, el patrón recurrente en la sucesión es la destrucción y la reinvención. En esta sección se discuten los posibles beneficios de la reelección y las condiciones que deberían acompañar esta reforma para lograr consolidar la democracia en los gobiernos locales.

En el apartado “Eficiencia gubernativa en la toma de decisiones” la discusión gira en torno a la eficiencia gubernativa definida como el grado de dificultad que existe para tomar decisiones. Asimismo, se discute si el incremento en el pluralismo dentro de nuestros ayuntamientos ha servido para mejorar la eficiencia en la toma de decisiones.

La paradoja es que en México el incremento de la pluralidad podría jugar en contra de la eficiencia gubernativa. ¿Será esto inevitable? En nuestro país hemos optado por reformar las reglas electorales sin antes dar atención a otro tipo de instituciones que ponen en jaque a nuestro sistema político y a nuestra experiencia de vivir en democracia.

Finalmente, en el apartado “Participación y acceso” llega el turno de discutir el acceso cívico a las políticas locales.

Esto representa una pieza fundamental en el análisis de la democracia en los gobiernos municipales ya que incluso en éstos, que se erigen como el nivel de gobierno más cercano a la gente, se observa una gran pobreza democrática, es decir, los gobiernos locales, en lugar de tomar provecho del impulso social para resolver problemas públicos, se limitan a la validación política de decisiones previamente tomadas de manera casi autoritaria.

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1 comentario en «Democracia y gobiernos municipales en México: de la política a las políticas»

  1. Eliazar Nuñez Hernandez dice:

    El problema de la democracia a nivel local en relación con el municipal es que la toma de decisiones para el desarrollo de las comunidades en vías de desarrollo deberían ser analizadas, en base a sus propósitos objetivos y metas. De nada sirve invertir en obras públicas para el beneficio de pocos .

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