Democracia, populismo y elitismo

Democracia, populismo y elitismo

¿Cuáles son las relaciones entre democracia, elitismo y populismo? Ésta es la pregunta que guía el texto. El ensayo está estructurado en tres partes. En la primera explico el paso de la democracia al elitismo. Recupero la formación del gobierno representativo que se llevó a cabo en el Congreso Constituyente de Estados Unidos en 1787.

En ese momento, la democracia significaba la participación de forma directa en la toma de decisiones políticas por medio de asambleas. A partir de un ánimo contramayoritario, el objetivo del gobierno representativo fue desvincular a las personas de la toma de decisiones y dotar de autonomía a los gobernantes para “desentenderse de las pasiones momentáneas del pueblo”.

El pueblo ya no gobierna, en ningún sentido de las palabras pueblo o gobernar, sino que elige a quienes serán los gobernantes. Éste es el aspecto central del elitismo en la democracia: la división política del trabajo entre gobernantes y gobernados.

Además de la formación elitista, el gobierno representativo se integra por una serie de mecanismos de control sobre el gobierno, todos ellos actualmente teorizados a partir de la idea de accountability: vertical (premio o castigo en las elecciones), horizontal (Estado de derecho o rendición de cuentas) y social (pluralismo, movimientos sociales y empresarios).

En la medida que el gobierno logre autonomizarse de los deseos momentáneos del pueblo, pero al mismo tiempo sea controlado para evitar decisiones políticas arbitrarias, la soberanía popular –entendida como acción política a favor del pueblo– no desaparece del todo.

Sin embargo, ¿qué pasa si los mecanismos de accountability no funcionan? En esta primera parte también se analiza cada uno de los tres mecanismos de accountability mencionados: su andamiaje institucional, sus premisas y sus fallas; las formas en que los gobiernos (ejemplificando con el caso mexicano) han logrado neutralizar a estas formas de control.

El principal problema que tiene el gobierno representativo cuando los mecanismos de accountability no funcionan, es que no sólo se trata de un modelo elitista (división política del trabajo entre gobernantes y gobernados), sino abiertamente particularista. Un gobierno que atiende sistemáticamente las demandas de sólo una parte de la sociedad, convirtiéndose –pese a ser electo– en un gobierno minoritario, un gobierno donde los mismos pierden siempre.

En la segunda parte se analiza el paso del elitismo-particularista al populismo. Se explica qué es el populismo y cuáles son las posibles relaciones entre éste y la democracia. En un acápite se analizan las posturas que miran en el populismo aspectos democratizantes a partir de la inclusión radical de los excluidos, ya sea por vías simbólicas, políticas o económicas.

Asimismo, se especifican las posturas que miran en el populismo elementos contrarios a la democracia, por la ruptura de los mecanismos de accountability, la concentración del poder en un líder y la conformación de una democracia plebiscitaria. En la tercera parte se realiza una conclusión sobre las relaciones de estos tres conceptos: democracia, elitismo y populismo, una tríada difícil de disolver. Para comprender el nacimiento del populismo contemporáneo de América Latina se deben visualizar los procesos de elitización-particularista del gobierno representativo.

Esto nos lleva a tres puntos: es necesario comparar a la democracia elitista realmente existente con el populismo; la concentración del poder que conlleva la ausencia de controles en el populismo se encuentra también presente en la democracia elitista realmente existente; y el populismo será siempre un espectro de la democracia elitista, cuando ésta toma formas minoritarias y abiertamente excluyentes.

Finalmente, me parece de especial relevancia dedicar tiempo al estudio de los distintos mecanismos de accountability, prestando atención a las formas que los gobiernos han encontrado para neutralizarlos.

Si queremos recuperar nuestras democracias, la única forma será logrando que los gobiernos electos den cuenta de las demandas sociales.

No es raro pensar que el gobierno más representativo será aquel que logre dar cuenta del mayor número de demandas sociales. Esto supone reconstruir la capacidad de la sociedad para que los gobiernos efectivamente rindan cuentas, para que los gobiernos sean controlados. Sólo así podrá tener algo de presencia la idea de soberanía popular en las democracias actuales.

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