Dilemas de la justicia transicional

Dilemas de la justicia transicional

El presente número de la revista Derechos Humanos México se conforma a partir de dos ejes temáticos que interpelan con radicalidad al discurso contemporáneo de los derechos humanos, resultado de una vertiginosa transformación teórica y práctica acaecida en los últimos años.

Por un lado, la justicia transicional que se ha convertido en un campo teórico y práctico, en el que el discurso de los derechos humanos adquiere destacada presencia, en buena medida, como consecuencia de un aumento en la visibilidad de las víctimas, tanto en número cuanto en modalidades de violencia social y estatal que vulnera la vida digna de las personas.

Por otro lado, los derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas obligan, de igual manera, a ampliar horizontes y a replantear las nociones teóricas básicas tradicionales que han fundamentado los derechos humanos, a saber, sus dimensiones individual y cultural.

Se inicia con el artículo titulado “Dilemas de la justicia transicional”, en el cual Alán Arias y Alejandro Correa establecen una revisión crítica de algunos de los dilemas históricos, teóricos, prácticos y culturales de la justicia de transición.

En el artículo se señala que la justicia transicional no es una forma especial de justicia, sino una justicia adaptada a sociedades que se transforman a sí mismas después de un periodo de violación generalizada de derechos humanos.

Los autores plantean que la justicia transicional es un constructo heterogéneo constituido por elementos del discurso de los derechos humanos, algunas normas del derecho internacional humanitario, por modalidades específicas del derecho penal internacional y con una fuerte carga local o nacional de las peculiaridades del proceso político y de la cultura política respectiva.

Arias y Correa afirman una relación problemática entre la justicia transicional y los derechos humanos, pues si bien aquella se ha convertido en una herramienta que ha brindado soporte y guía a la práctica y el discurso de los derechos humanos, también ha desvelado tensiones entre su comportamiento práctico y sus referentes teóricos y jurídicos.

El texto asume una perspectiva genealógica para potenciar una lectura crítica de la justicia transicional.

Asimismo, se destaca que el carácter específicamente transicional del complejo multidimensional que conforma la justicia transicional radica en su aspiración, vocación y finalidad conectiva; esto es, que la justicia transicional busca crear conexiones –un plexo multidimensional de relaciones conectivas– entre regímenes políticos distintos, así como establecer vínculos entre estadios políticos diferentes, sea, en un sentido fuerte, el tránsito de un conflicto armado a una situación de paz relativa, o bien, en un sentido débil, el cambio de un régimen político a otro.

Enseguida, el artículo de Gustavo Hirales “De la última utopía a la justicia transicional”, complementa la revisión de la justicia transicional y su estrecha vinculación con los derechos humanos.

El autor aborda la interrelación teórica e histórica entre la actualización del concepto de derechos humanos y los orígenes teóricos y prácticos de la justicia transicional.

Para el autor, luego de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, los derechos humanos enfrentan una tensión entre, por un lado, su universalidad y su carácter inalienable y, por otro lado, se pretende cobren materialidad en la vida política y social de los distintos países firmantes de dicha Declaración.

Más adelante, el autor afirma que la fuerza política y el impulso ético de los derechos humanos en el mundo actual responden más adecuadamente al movimiento internacional por hacerlos vigentes de manera universal que a una abstracción deontológica o deber ser.

Para Hirales, es en la intersección del movimiento de los derechos humanos con la llamada “tercera ola” de transiciones democráticas, que aparece por vez primera el concepto y la acción de la justicia transicional.

Lo que subyace al surgimiento de la justicia transicional, de acuerdo con el autor, es un cambio en el imaginario colectivo de la comunidad internacional que acrecentó la legitimidad de la norma de la responsabilidad individual por violaciones a derechos humanos, y un incremento en procesos penales en razón de esa misma norma (la “cascada de la justicia”).

El bloque relativo a la justicia transicional se completa, en la sección de Ensayo, con el texto de Tatiana Rincón-Covelli, “El momento –kairós– de las comisiones de la verdad”, en el que se reflexiona acerca de ese instrumento como una modalidad de la justicia transicional.

En el ensayo se aborda la temática de las múltiples particularidades y contextos en los que se han presentado experiencias de comisiones de la verdad. Rincón-Covelli presenta las comisiones como mecanismos a través de los cuales se busca contribuir de manera general y extensiva a la justicia en relación con pasados de graves y masivas violaciones de derechos humanos y no –única ni exclusivamente– como una herramienta para periodos de transición.

Para ilustrar que no hay momento claro y definido para la creación e instalación de estas comisiones, la autora hace un breve recorrido por las distintas experiencias de Comisiones de la Verdad que se han presentado en América Latina.

Posteriormente, el ensayo se enfoca en particular en el caso del proceso de justicia transicional colombiano, el cual se ha caracterizado por la búsqueda de vías alternas para la instalación de una Comisión de la Verdad y la construcción de condiciones políticas y sociales (y no solo jurídicas) que posibiliten la creación y funcionamiento de una comisión de la verdad.

El tercer artículo de la revista es una intervención en la temática indígena, según el eje conformador de este número. Se trata del texto de Alejandro Sahuí, “La exclusión hacia las personas indígenas en México”, donde analiza dos de las principales formas de exclusión que padecen los grupos étnico-culturales en desventaja social: la exclusión basada en el modo de vida y la exclusión de participación. El autor cuestiona si dichas categorías de exclusión captan adecuadamente la situación de daño, desventaja y vulnerabilidad a la que están expuestos los pueblos indígenas en comparación con otros grupos sociales, por lo que propone añadir la revisión de la exclusión por cuestión étnico-racial.

Enseguida, esboza dos nuevos aspectos que deberían considerarse si se quiere atender a los modos diversos en que acontece la exclusión de personas y grupos: por una parte, el reconocimiento cultural y, por la otra, la representación política.

El autor retoma el planteamiento de Nancy Fraser, quien señala que la justicia –y su contracara la injusticia– cuenta al menos con tres dimensiones diversas: distribución material, reconocimiento cultural y representación política.

Siendo esta última, la dimensión de la justicia que significaría la igual capacidad de las personas para participar en la deliberación y toma de decisiones colectivas.

Un aspecto relevante para el autor es que la desigualdad en el caso de los pueblos indígenas puede ser entendida como injusta toda vez que revela deficiencias en el diseño institucional que sitúan a determinados grupos y personas en desventaja respecto de otros.

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/rev_Revista_DH_27.pdf

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