Cultura de la legalidad y derechos humanos

Cultura de la legalidad y derechos humanos

En México, la transición a la democracia desveló la debilidad del Estado de derecho. Si bien el proceso de transición democrática supuso una importante apertura institucional, principalmente en su sistema electoral y de partidos políticos, otras dimensiones estructurales del régimen como el sistema de justicia, con su secuela de privilegios y excepciones y de corrupción e impunidad generalizada, o la vigencia de los derechos humanos, que a partir de sus violaciones graves y sistemáticas apuntan a una situación de crisis, demostraron la precariedad institucional del Estado.

Asimismo, la construcción de un Estado de derecho ha sido un proceso largo y sinuoso que ha encontrado diversas resistencias. Una difundida desconfianza hacia la legalidad, a causa de una arraigada tradición de arreglos institucionales y prácticas autoritarias; una debilidad de las instituciones del Estado, consecuencia de la permanencia y —en algunos casos— la agudización de la corrupción o de la persistencia de prácticas políticas de tipo clientelista y corporativista; o un frágil apego a la ley, resultado de asumir la ley como instrumento del poder o como expresión de la “ley del mas fuerte”, son sólo algunos de los obstáculos para alcanzar un Estado de derecho pleno.

Así, en la última década, la cultura de la legalidad se ha convertido en un movimiento teórico, en tanto que pretende el desarrollo y difusión de una tendencia política, social y jurídica de carácter innovadora: constituirse en un proyecto para fortalecer el Estado de derecho y por tanto contribuir a la consolidación democrática.

En este sentido, su estudio ha adquirido una particular significancia y su presencia discursiva ha demostrado una intensidad inusitada.

En el contexto mexicano, a partir de la reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011, la cultura de la legalidad ha representado un referente central para el discurso de los derechos humanos. La afirmación de los derechos humanos en la Constitución establece nuevas condiciones estructurales de carácter institucional, político, jurídico y social, en las cuales la cultura de la legalidad se identifica con el respeto y la promoción de los derechos humanos.

El presente fascículo expone un horizonte comprensivo mínimo del conjunto de perspectivas teóricas y del corpus conceptual que conforman el estudio de la cultura de la legalidad; por tanto, constituye un texto introductorio básico que busca servir como material de consulta y estudio para los interesados en la cultura de legalidad.

En el contenido del texto se aborda, de manera sucinta, las diversas orientaciones de estudio en torno a la cultura y su relación con las ciencias sociales y jurídicas; posteriormente, se presenta una revisión de los conceptos de cultura política, cultura cívica, cultura jurídica y cultura legal, cuestión esencial para comprender y delimitar el concepto de cultura de la legalidad; enseguida, se analizan el principio de legalidad y las nociones de legitimidad y legalidad, dimensiones estructurales de la cultura de la legalidad y, al final, se abordan los elementos que componen una definición de cultura de la legalidad y se destaca su relación con el discurso de los derechos humanos.

Por último, el fascículo “Cultura de la legalidad y derechos humanos” pretende contribuir al debate teórico y conceptual de la cultura de la legalidad, a partir de un balance de las diversas y complejas posiciones académicas sobre el tema y su vinculación necesaria con el respeto y la protección de los derechos humanos.

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http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/fas-CTDH-Legalidad-DH_1.pdf

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