Los pueblos indígenas de México y sus derechos: una breve mirada

Los pueblos indígenas de México y sus derechos: una breve mirada

La palabra indio, término con el que se designa a los descendientes de los pueblos que habitaban nuestro continente antes de la llegada de los españoles, fue creada en un contexto de dominación y poder.

Nace precisamente con el descubrimiento de nuestra región por parte de los europeos y de la confusión de Colón de haber llegado a India.

El concepto fue utilizado por los ibéricos y se extendió entre los conquistadores de otros países —portugueses, ingleses, franceses y holandeses—, que lo adoptaron. Fue un invento para señalar la incorporación de la población originaria o natural del nuevo mundo, “el otro”, a los imperios coloniales, “el nosotros”, como se sentían los europeos.

La expresión “indio” fue impuesta sobre un gran grupo de poblaciones heterogéneas y plurales que vivían aquí, borrando diferencias entre grandes señoríos, señoríos sometidos, aliados y no conocidos, e ignorando las diferencias entre muchas identidades y culturas originarias.

Desde su origen estuvo cargada de ideología y prejuicios; vale la pena recordar la densa discusión en la corte española para decidir si estaban dotados de un alma inmortal y por tanto eran seres humanos o eran siervos naturales.

El vocablo tampoco se prestaba al reconocimiento de las personas, de los individuos. Las obligaciones y los derechos reales y exigibles no se depositaban en las personas, sino en una corporación: el cabildo o república de indios.

El acceso a la tierra, el pago de tributos, el trabajo de repartimiento y otras muchas cargas y algunos beneficios derivaban de la corporación a las personas. Los individuos apenas eran portadores de un reflejo derivado de los derechos otorgados al conjunto. Dicho al revés, los derechos individuales o de grupo sólo podían ejercerse a través de la corporación.

Por su parte, el vocablo indígena es más general. A partir del siglo XIX se utiliza para designar a quienes nacen en una región o a los pueblos originarios de una región específica, sean americanos o no, recuperando el sentido que tenía en la época romana.

Los primeros liberales mexicanos lo utilizaron con el deseo de borrar las categorías jurídicas coloniales, proclamando un estatus igualitario para indios y no indios. Actualmente, en los diccionarios el término indio se utiliza para designar a los nacidos en India y a los descendientes de los pueblos que habitaban América antes de la llegada de los españoles.

El concepto indígena se utiliza en la acepción inicial del párrafo anterior: a los originarios de un país o región específica. Cualquiera de los dos conceptos, indio o indígena, sin embargo, esconde un olvido histórico: fue una expresión general de dominación diseñada por el otro, el conquistador, para designar una diversidad de pueblos que tenían sus propios nombres, como los siguen teniendo hoy día: amuzgos, purépechas, mayas, otomíes, etcétera.

Al borrar la diversidad social y cultural existente, se quiso omitir también la multitud de sistemas jurídicos precolombinos, formas de organización social y política, sistemas productivos, culturas y patrimonios.

Este saldo ha empezado a cubrirse en nuestro sistema jurídico. Hoy día, nuestra Constitución define a los pueblos indígenas como aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales o políticas o parte de ellas.

El criterio para definir a quién o quiénes se aplican las disposiciones en la materia se debe sustentar en la conciencia de su identidad, ya no en una designación racista del “otro”, el dominador, sobre el dominado, a manera de estigma o estereotipo discriminatorio. De acuerdo con el catálogo elaborado por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), en México existen 11 familias lingüísticas, en las que se agrupan 68 agrupaciones lingüísticas e infinidad de variables de cada una de éstas.

El cálculo del número de habitantes indígenas de México ha sido algo complicado. El criterio que se ha utilizado tradicionalmente para medir esta población ha sido el lingüístico. Pero eso hace que haya una subrepresentación, pues aunque una parte de la población indígena conserva todavía sus lenguas, otra ya no.

Así, según resultados del último censo de población de 2010, casi el 7 % de las 104.7 millones de personas de tres años o más habla alguna de las 68 agrupaciones lingüísticas de México. Pero como el uso de la lengua es sólo un elemento para definir quién puede ser considerado indígena, en este censo se utilizó también un criterio de autoadscripción, en virtud del cual se seleccionó un grupo amplio de las entidades federativas a las que se preguntó, a personas de tres años o más si se consideraban indígenas.

Como resultado de lo anterior, 14.8 % de las personas de este grupo poblacional se consideró indígena. Los pueblos y las personas indígenas constituyen uno de los sectores de la sociedad mexicana que tiene niveles de bienestar y desarrollo menores a los del promedio nacional.

Su atención con políticas públicas en programas de desarrollo económico y social, así como para construir una cultura de respeto a sus formas de organización son tareas que se deben enfrentar, con objeto de avanzar hacia un México más justo.

El propósito del presente material es darnos cuenta de la importancia que los pueblos indios han tenido en nuestro país y los saldos pendientes que hay hacia ellos por parte del resto de la sociedad, y principalmente del Estado mexicano.

La primera parte del mismo presenta un panorama histórico de los pueblos indígenas antes del descubrimiento de América y de la llegada de los españoles, pasando por lo que fue la Conquista y la dominación y explotación colonial.

La segunda parte arranca con la Independencia de México y llega a la actualidad de los pueblos indígenas en el siglo XXI, describiendo el avance que se ha tenido en lo que respecta a sus derechos humanos. Se presenta, asimismo, una bibliografía que será de utilidad para profundizar en el tema.

Finalmente, se anexan el contenido de la reforma indígena de 2001, tal y como se publicó en el Diario Oficial de la Federación, y el listado de las 68 agrupaciones lingüísticas y pueblos indígenas que actualmente existen nuestro país.

DESCARGAR:

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/fas_CTDH_PueblosIndigenasMex.pdf

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