Libertad y democracia

Libertad y democracia

En las páginas que se presentan a continuación se pretende ofrecer al lector un acercamiento básico a los usos e interpretaciones contemporáneos del concepto de la libertad en sus ámbitos teórico y práctico.

Al mismo tiempo, se pretende demostrar que dicho valor es un componente insustituible dentro del funcionamiento de los sistemas políticos modernos. Con este fin, también se discutirán algunos de los elementos ideológicos, históricos y legal-normativos que han facilitado la vinculación de la libertad con la democracia.

Por último, se incluye una agenda temática de los retos y áreas de interés que deben orientar al ciudadano para construir y fortalecer compromisos de responsabilidad individual y colectiva en la instrumentación de ambos principios como parte sustantiva de una educación política, por medio del uso equilibrado de sus capacidades y derechos en un ambiente plural y crecientemente participativo.

Uno de los principales desafíos que nos revela el mundo actual es cómo revitalizar la relación entre libertad y democracia, en tanto conjunto de derechos insustituibles e inherentes a la acción de los individuos, no sólo dentro de sus ámbitos cotidianos, sino también dentro de las instituciones y prácticas políticas que han tenido alcances históricos trascendentes.

El siglo XX fenece con una clara contradicción: si bien las ideas de la libertad y la democracia se han extendido notoriamente dentro del léxico común de muchas sociedades, en los hechos estamos todavía muy alejados de una plena vigencia en su adopción. Esto es, seguimos atrapados en el dilema básico de dilucidar si existe o no una primacía entre los ambientes público y privado en donde se desenvuelven los individuos.

Igualmente, se cuestionan cuáles son los atributos o actividades que pueden ser regulados dentro de las instituciones creadas por dichos individuos. Y también se continúa reflexionando acerca de las posibilidades infinitas o acotadas que tienen la interpretación y el ejercicio de la libertad conforme a los fines y necesidades particulares, o si ésta puede realizarse a partir de una lógica de compromiso decisorio de tipo colectivo que pueda ser dictada por el Estado, la corporación o la comunidad de manera irrestricta.

A pesar de esta suerte de acuerdo convencional sobre el valor moral y la conveniencia de que toda sociedad moderna pueda promover un marco político basado en la libertad y la democracia, para algunas ideologías la relación entre estos dos conceptos no es una de carácter complementario e interdependiente, sino que se basa en una de naturaleza conflictiva y de condicionamiento, incluso llegando a proponer la destrucción de uno de los dos en aras de justificar la salvación del elemento amenazado por la presencia excesiva del que se ha convertido en su “contrario”.

En este caso, la pretendida oposición entre libertad y democracia ha derivado en funestas experiencias tales como los fascismos o los totalitarismos, posturas que en la supuesta defensa de la libertad o la democracia –según sea el caso– han terminado por destruir a ambas.

Desde mi punto de vista, el siglo XX fue incapaz de generar un equilibrio ideológico que hiciera factible la existencia de entornos políticos con ámbitos más amplios de libertades y derechos, al mismo tiempo que estuvieran orientados mediante decisiones y contextos deliberativos de corte democrático, los cuales se pudieran traducir, a su vez, tanto en formas renovadas de participación (individual o masiva), como en instancias de representación que fueran más accesibles para los ciudadanos.

Como se verá, entonces, dentro de las páginas de este ensayo, la recuperación de la relación entre libertad y democracia en las sociedades modernas también posee la intencionalidad de reivindicar el valor de la organización política y económica democrática.

Esto es, destacar la vigencia de principios tales como la división y equilibrio entre poderes, la concreción de un pluralismo político por medio de organizaciones partidarias incluyentes e interactuantes con otros segmentos de la sociedad, así como la necesidad de promover libertades económicas que proporcionen estabilidad, bienestar y progreso para la ciudadanía.

Igualmente, resulta importante asumir la presencia insustituible de un Estado de derecho que contribuya a garantizar la aplicación y respeto universalista de un sistema de justicia con pleno apego a la legalidad e igualdad de oportunidades.

En suma, la relación entre libertad y democracia sigue siendo, por ahora, una de las más urgentes tareas en los procesos de construcción política y económica que se están verificando en muchas partes del orbe. Desde luego, se debe indicar que este trabajo tiene una finalidad esencialmente introductoria, y no pretende agotar todas las vertientes en que esta asociación entre ambos conceptos pueda sustentarse. Para ello, remito al lector a que consulte el aparato bibliográfico anexo.

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