Gobiernos y democracia

Gobiernos y democracia

Veinticinco años han transcurrido desde que inició la colección Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática. El número de mi autoría, originalmente publicado como Sistemas de gobierno y democracia, en las últimas ediciones cambió su título por el de Gobiernos y democracia –decisión que me parece acertada–. En el texto se analiza la relación que existe entre los regímenes parlamentarios, presidenciales y semipresidenciales con la democracia. De aquel entonces a la fecha, los cambios más importantes serían los siguientes:

1. El primero tiene que ver con el crecimiento exponencial de la democracia en el mundo. En 1999, Arend Lijphart, en su clásico libro Las democracias contemporáneas, examinó con rigor un total de 24 países que él consideraba democráticos. Otros estudios y clasificaciones recientes han ampliado esa cualidad a un considerable número de países. El Democracy Index 2018, elaborado por The Economist, incluye como “democracias plenas” a un total de 20 naciones; y a 55 más como “democracias defectuosas”, para un total de 75 Estados nacionales que en la actualidad comportan características democráticas, en mayor o menor medida.

2. Un segundo acontecimiento se relaciona con la difusión que en el orbe ha cobrado el régimen semipresidencial. Se ha pasado de la clásica pléyade de siete países semipresidenciales –a los que hacía referencia Maurice Duverger– hasta antes de la caída del Muro de Berlín, a la adopción de este sistema de gobierno no sólo en todas las repúblicas que dejaron de ser parte de la Unión Soviética, sino también en otros países, entre los que, por su población y por estar incluidos como democracias en dicho índice, destacan Corea del Sur, República Checa, Senegal y Singapur.

3. A partir del análisis de los 193 países reconocidos por las Naciones Unidas, con base en los datos que sobre sus gobiernos proporciona el CIA World Factbook, cruzados con las cinco clasificaciones que sobre su calidad democrática realiza el Democracy Ranking 2015,3 de la lectura del cuadro 1 se puede concluir lo siguiente:

a) el sistema de gobierno con mayor número de países y de población gobernada es el parlamentario;

b) le sigue el semipresidencial, con 57, sin embargo, su población gobernada corresponde al 51.6% de la que vive en un sistema presidencial, no obstante que tan sólo 46 naciones tengan este gobierno;

c) el presidencial es el gobierno que más aparece en el Democracy Ranking 2015, con el 73.9% de los países incluidos en esa lista, en contraste con el sistema parlamentario en el que sólo 37 de 71 países aparecen en ese índice, lo que se explica por la amplia presencia de este sistema de gobierno en África;

d) el sistema de gobierno con mayor calidad democrática es el parlamentario, y

e) la menor calidad democrática del sistema semipresidencial, no obstante que es el que ha obtenido mayor dispersión en los últimos 25 años, deriva del hecho de ser una experiencia nueva en países sin tradición democrática y con un sistema de partidos políticos incipiente o débilmente institucionalizado. Comoquiera que sea, los datos contenidos en dicho cuadro nos muestran que la democracia no es un sistema acabado, y que no existe un régimen de gobierno totalmente democrático.

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