El derecho humano al voto

El derecho humano al voto

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido en diversas ocasiones que la democracia, producto de un Estado de derecho, es la vía idónea para lograr la paz y la seguridad internacionales, el progreso, el desarrollo económico y social, así como el respeto pleno a los derechos humanos, puesto que para la Asamblea General de dicha organización, “la democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de su vida”; esto es, que la democracia está basada en la participación de los individuos en los asuntos de su comunidad y se expresa mediante el voto; de ahí que el derecho a votar resulta relevante para el ámbito de las Naciones Unidas y en general, para la consolidación de los derechos humanos.

La reivindicación internacional del derecho al voto ha tenido un proceso lento, habiendo un momento relevante durante la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena del 14 al 25 de junio de 1993, donde 171 Estados miembros de la ONU, adoptaron un plan común para fortalecer la labor de los derechos humanos en todo el mundo, destacando lo firmado en cuanto al reconocimiento de que “los derechos humanos y las libertades fundamentales son patrimonio innato de todos los seres humanos; su promoción y protección es responsabilidad primordial de los gobiernos”, así como el reconocimiento del “…derecho de los pueblos a adoptar cualquier medida legítima, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, encaminada a realizar su derecho inalienable a la libre determinación”.

En dicha Conferencia, se declaró a su vez que “…la denegación del derecho a la libre determinación constituye una violación de los derechos humanos y [se] subraya la importancia de la realización efectiva de este derecho”.

Acorde al programa de acción de esta conferencia, se han emprendido diferentes esfuerzos internacionales para promover y afianzar la democracia, así como para consolidar el derecho al voto ciudadano como una forma de expresión legítima de su libre autodeterminación, toda vez “que la democracia, el desarrollo y el respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente”.

Durante la Declaración del Milenio del año 2000, así como en la conmemoración de la Cumbre Mundial 2005, los Estados miembros de la ONU renovaron su compromiso de proteger y promover los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia, insistiendo en que estos conceptos son interdependientes y se refuerzan entre sí, reiterando tal compromiso en la resolución 62/7 aprobada por la Asamblea General de la ONU del día 8 de noviembre de 2007.

En el caso de México, el derecho al voto se ha ido afianzando paulatinamente conforme se han dado diversos avances democráticos, sobre todo en los últimos 25 años con el surgimiento de un sistema electoral que si bien es robusto y altamente complejo, en esencia descansa en el voto ciudadano y en el anhelo de una libre determinación del pueblo.

En este sentido, se considera que el fortalecimiento de las instituciones que contribuyen a la tutela de los derechos humanos va de la mano con el fortalecimiento de la democracia, toda vez que los derechos humanos y la democracia mantienen una relación de necesidad estrecha, en el sentido de que únicamente la democracia es capaz de consolidar plenamente los derechos humanos y únicamente los derechos humanos pueden ser la condición para la realización de la democracia. Así, entre más grande sea la participación ciudadana en la toma de decisiones de su comunidad y entre más esté vinculado el pueblo a su gobierno, más se ha de reflejar la pluralidad y la diversidad del país, ampliando la representación de cada sector poblacional en búsqueda del respeto pleno de sus derechos humanos.

En otros términos, el fortalecimiento de una cultura democrática en México, contribuye a la progresión de los derechos humanos y su respeto, en tanto que la consolidación de los derechos humanos favorece la construcción de una nación realmente democrática.

Por ende, el presente fascículo intitulado “El derecho humano al voto”, aspira a mostrar un panorama de este derecho y a reconsiderarlo no sólo como una prerrogativa ciudadana, sino a darle su justa categoría como un derecho humano.

Para llegar a tal objetivo, en el desarrollo del presente trabajo se formula la distinción entre el concepto de derechos humanos y derechos cívicos, se explica el contenido del derecho humano a votar y su reconocimiento internacional como una libertad fundamental, analizando el caso mexicano en cuanto su regulación y medios de protección, para finalmente proponer conclusiones que más que agotar el tema, buscan abrirlo a la discusión e inclusión en todo momento cuando se hable de derechos humanos.

Se espera entonces que el presente fascículo resulte orientador para los lectores y que contribuya a formar un concepto más amplio y sólido de la importancia del voto en el contexto del nuevo impulso de los derechos humanos en México, derivado de la reforma constitucional en materia de derechos humanos del día 10 de junio de 2011.

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http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/fas-CTDH-Derecho-Voto_1.pdf

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