Calidad democrática entre líderes y partidos

Calidad democrática entre líderes y partidos

La presente colección tiene como propósito fundamental reflexionar y debatir sobre la democracia a partir del análisis de sus diversos elementos y del andamiaje político que la sustenta. En esta edición el Instituto Federal Electoral presenta dos textos que coinciden en el sentido de sus reflexiones: una variable indispensable para evaluar la calidad de toda democracia tiene que ver con la calidad de sus partidos y líderes políticos.

El doctor Leonardo Morlino reflexiona sobre la influencia que los partidos políticos ejercen sobre la calidad de los regímenes democráticos ya que dice: No basta con la legitimidad, en especial, cuando la legitimidad del régimen democrático no es lo suficientemente sólida.

Asimismo manifiesta: Que la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil también ocupan un papel fundamental en la cualificación de toda democracia, pues ésta se puede medir, en parte, por el grado de respaldo y satisfacción de los ciudadanos que viven en ella, lo cual le otorga una alta estabilidad a las instituciones.

Una buena democracia, en palabras del autor, es aquella que garantiza el ejercicio de la libertad y la igualdad a sus ciudadanos y que se sustenta en un Estado de derecho; en la que los ciudadanos deben poder monitorear la eficiencia de la aplicación de las leyes, de las decisiones tomadas por el gobierno, la responsabilidad política por las decisiones con relación a las demandas expresas de la sociedad civil, y además pueden pedir cuentas a sus gobernantes y éstos, a su vez, rendirles cuentas a ellos.

Por su parte, el doctor Manuel Alcántara se centra en el análisis de los políticos para entender el funcionamiento del sistema político y la calidad de la democracia. Toma como punto de partida los resultados de un estudio que demuestran que dos de las tres democracias consideradas más fuertes y con mayores niveles de calidad en América Latina, como son Chile y Uruguay, se caracterizan por tener también una mayoría de diputados de calidad; y que democracias más débiles en la región andina y/o con puntuaciones de calidad democrática bajas como Ecuador o Bolivia obtienen, asimismo, puntuaciones bajas en la clasificación de calidad de sus legisladores.

Ello ha llevado al autor a reflexionar que la calidad de los políticos es un apartado que requiere de mayor análisis y debe ser considerado como un indicador de la calidad de la democracia. Para el autor un político de calidad es aquel que puede concebirse como el reflejo del ciudadano ejemplar, pero también como un profesional que hace sus tareas específicas y, por último, como alguien que es capaz de ilusionar a las masas y conducirlas hacia una meta deseada, es decir, ser un buen líder.

Ambos autores, Leonardo Morlino y Manuel Alcántara, deliberan y debaten sobre las dimensiones, los actores y las condiciones mínimas que pueden y deben garantizar una democracia de calidad. Los dos coinciden que tanto los partidos políticos como los líderes políticos son pieza clave y/o, en su defecto, un obstáculo para lograr la calidad de la democracia.

Con esta publicación el Instituto Federal Electoral pretende contribuir a la divulgación del debate actual en torno a la calidad de la democracia, aspecto relevante para garantizar su permanencia como régimen político y como sistema de vida que garantice el pleno respeto de los derechos ciudadanos.

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