Los Sistemas Nacionales de Transparencia y Anticorrupción: pilares de la integridad pública

Los Sistemas Nacionales de Transparencia y Anticorrupción: pilares de la integridad pública

INTRODUCCIÓN

EN LA ACTUALIDAD, LA CORRUPCIÓN SE HA RECONOCIDO GLOBALMENTE COMO UNO DE LOS MALES QUE MAYORES AGRAVIOS PROVOCA EN LA SOCIEDAD, NO SOLO PORQUE RESULTA UNA CARGA ENORME PARA LOS BOLSILLOS DE LOS CIUDADANOS (EN PROMEDIO, EMPRESAS E INDIVIDUOS PAGAN 1.5 BILLONES DE DÓLARES EN SOBORNOS CADA AÑO),1 SINO PORQUE IMPLICA SANGRÍAS ENORMES DE RECURSOS PÚBLICOS QUE, AL DESVIARSE PARA BENEFICIAR A PARTICULARES, IMPIDEN QUE SE DESARROLLEN LOS PROGRAMAS Y POLÍTICAS A LOS QUE ESTABAN DESTINADOS. La corrupción ocurre, se nutre y se oculta en los rincones de las oficinas gubernamentales donde se manejan y administran recursos que son de todos y que están destinados a lograr el bien común. Las violaciones a las normas, los fraudes, los abusos de autoridad, los conflictos de interés y, en general, los desvíos de recursos que caracterizan a los actos de corrupción atentan contra una adecuada gestión gubernamental.

Por ello, la corrupción es la antítesis de la integridad de la función pública, entendida como las acciones y decisiones de los funcionarios que están alineadas a valores, principios y normas éticas que las blindan respecto de la intromisión de intereses privados. Aunque la corrupción es un problema viejo que ha existido desde tiempos inmemoriales, en los últimos años ha cobrado gran notoriedad y se ha colocado en el centro de las agendas nacionales e internacionales, gracias a que es mucho más visible y agraviante, porque en los últimos veinte años, se han aprobado robustas leyes de transparencia y acceso a la información pública que han develado verdaderos escándalos de corrupción.

Además, los avances tecnológicos en materia de comunicación y la expansión del internet han provocado que tengamos más conciencia de los efectos nocivos que tiene la corrupción, tanto en el desempeño de las entidades gubernamentales, como de los servicios públicos que ofrecen a la población. Tener una mayor transparencia ha tenido un efecto importante sobre las percepciones de los ciudadanos que hoy son mucho menos tolerantes hacia las prácticas fraudulentas.

No obstante, cuando la publicación de casos de corrupción no va acompañada de una acción eficaz del Estado para castigar a los responsables y para reparar las causas que los provocaron, reina la impunidad y se incrementa la desconfianza de los ciudadanos en sus instituciones públicas.

La transparencia es una herramienta fundamental para mejorar la administración de los asuntos públicos y un insumo muy útil para organizar los documentos que respaldan las decisiones que se adoptan en las oficinas gubernamentales. Por ello, la transparencia contribuye a que las funciones y tareas que tienen encomendadas las entidades públicas se realicen con más eficacia y eficiencia, a la vez que estén abiertas al conocimiento y el escrutinio de los ciudadanos.

La transparencia sirve para impulsar dos grandes valores de la gobernanza democrática: la eficiencia y la legitimidad de los entes públicos, que es una manera de referirse a la integridad pública, un concepto contrario a la corrupción.

En México, la corrupción se ha colocado en el centro de la agenda pública nacional al punto que se ha identificado como el segundo mayor problema que aqueja a la población, solo después de la violencia y la inseguridad y existe la percepción generalizada de que el crimen organizado está arropado por funcionarios corruptos que encabezan redes de protección de las que se sirven para apropiarse del dinero público.

Dicho de otra manera, los dos fenómenos que más agravian a los ciudadanos parecen estar entrelazados, potenciando su daño a la población y al propio quehacer público. Pero los abusos de autoridad no impactan a la población de la misma manera, sino que provocan efectos diferenciados, dependiendo de las zonas en las que inciden y, por supuesto, del alcance que tengan.

La corrupción es doblemente perjudicial en las áreas más sensibles para los grupos sociales vulnerables como la salud, la educación, la administración del agua, o la seguridad pública. Aunque la corrupción es siempre corrosiva, no es lo mismo cuando el uso patrimonialista del poder hace más cara la construcción de obra pública, que cuando impide que los medicamentos o el material quirúrgico llegue a las clínicas que atienden a las poblaciones más marginadas y necesitadas.

El efecto es más grave cuando la corrupción despoja y deja desprotegidos a los grupos sociales especialmente vulnerables. La relación virtuosa que existe entre transparencia, lucha contra la corrupción y construcción de la integridad de la función pública explica por qué en México la respuesta institucional al problema de la corrupción y la impunidad (su gemela) fue edificar un Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

Dicho sistema descansa sobre dos grandes pilares que ponen en el centro a la información pública: 1) la colaboración entre instituciones con alguna competencia en la detección, investigación, sanción o prevención de la corrupción y 2) la intervención directa de la sociedad civil en el SNA para fi jar y priorizar la agenda contra la corrupción, apostando siempre a la transparencia como aliado fundamental.

La relevancia de la transparencia y el acceso a la información pública en el diseño institucional ideado para combatir la corrupción explica por qué una de las entidades que conforman el órgano rector del SNA es justamente el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

El INAI es la autoridad que regula y garantiza el derecho de acceso a la información pública en todo el país, además de que encabeza el Sistema Nacional de Transparencia (SNT) que tiene la encomienda de establecer las bases y principios para implantar cabalmente la transparencia de la gestión gubernamental y para avanzar en conformar el edifi cio de la rendición de cuentas y de la integridad pública en el país.

El propósito de este Cuaderno de transparencia es discurrir sobre la manera en que el SNT y el SNA están orientados hacia la promoción e implantación de reglas y prácticas comunes en todos los niveles de gobierno para asegurar que exista información pública accesible, actualizada y de calidad, y que la lucha en contra de la corrupción tenga bases y principios sólidos que se apliquen homogéneamente en todo el país.

Ambos sistemas están diseñados para fomentar la colaboración entre las instancias públicas que intervienen para hacer posible su funcionamiento, con el objeto de ir trazando plataformas de integridad pública. El fi n último de los sistemas nacionales es que la transparencia se implante como instrumento de utilidad social para construir un esquema de rendición de cuentas que sea capaz de reducir la corrupción en el país.

El primer apartado de este cuaderno hace una revisión de los conceptos fundamentales de transparencia e integridad para identificar de qué manera se han instalado como características indispensables de una gobernanza democrática y cómo se contraponen al fenómeno de la corrupción que es el otro concepto que se aborda.

La transparencia es un instrumento de contención del poder que lo somete al escrutinio de la población; que obliga a los gobiernos a ordenar y a sistematizar los documentos que respaldan sus decisiones para evitar que se repitan errores y para aprender de las buenas prácticas que dieron lugar a políticas públicas exitosas.

La integridad en la gestión pública es el conjunto de valores y principios que buscan la eficacia y la eficiencia, a la vez que la legitimidad de la actuación de las autoridades. Es por ello que la integridad en la función pública es lo opuesto a la corrupción.

El segundo apartado aborda los antecedentes de la implantación de la transparencia como requisito de la gobernanza democrática en México. Después de una breve revisión del proceso de transición a la democracia y de los intentos de modernización de la gestión gubernamental, se da cuenta de los momentos estelares de la regulación de la transparencia que sirvieron de guía para la construcción del modelo de combate a la corrupción.

A partir del diseño de los marcos institucionales del SNT y del SNA, el tercer apartado busca mostrar cómo funcionan, qué tan compleja es su articulación de alcance nacional y cuáles son sus fortalezas y debilidades. El objetivo es resaltar que los sistemas colocan en el centro a la colaboración interinstitucional para potenciar el impacto de los mecanismos orientados a reducir la asimetría informativa entre el poder y la sociedad, así como a controlar eficazmente los actos de corrupción tanto públicos como privados.

Una vez analizadas las estructuras organizativas de ambos sistemas, se describen los mecanismos programáticos establecidos en las normas para asegurar que operen adecuadamente, poniendo énfasis en las plataformas que utilizan las tecnologías informáticas para potenciar los resultados que se persiguen y en las políticas nacionales de transparencia y anticorrupción que son las guías de actuación para darle cohesión y horizonte claro a las funciones de los integrantes de los sistemas nacionales.

El texto concluye con una reflexión sobre los desafíos que enfrentan ambos sistemas nacionales en el contexto del nuevo gobierno que surgió de las elecciones de 2018 y que enarboló como bandera principal de campaña política el combate a la corrupción.

El triunfo del presidente López Obrador provocó una ruptura en el arreglo partidario del país y trastocó la ecuación entre sociedad y poder. Las organizaciones de la sociedad civil que habían ganado una posición como actores legitimados de interlocución con los gobiernos han quedado desdibujadas por un gobierno que es capaz de fijar por si solo la agenda pública, gracias a que cuenta con un fuerte respaldo social que suscita una amplia confianza en la población.

En el contexto de un gobierno de mayoría que no se acomoda con la existencia de organismos autónomos o de contrapesos institucionales, resulta incierto el compromiso que tendrá en el desarrollo del SNT y del SNA.

https://home.inai.org.mx/wp-content/documentos/Publicaciones/Documentos/CT28_digital.pdf

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