El aporte democrático de la estadística: toma de decisiones, política pública y rendición de cuentas

El aporte democrático de la estadística: toma de decisiones, política pública y rendición de cuentas

INTRODUCCIÓN

“DESDE QUE LOS PUEBLOS SE ORGANIZARON COMO ESTADOS, SUS GOBERNANTES NECESITARON ESTAR INFORMADOS SOBRE ASPECTOS RELATIVOS A LA CANTIDAD O DISTRIBUCIÓN DE LA INFORMACIÓN, NACIMIENTOS O DEFUNCIONES, PRODUCCIÓN AGRÍCOLA O GANADERA, BIENES MUEBLES O INMUEBLES, EFECTIVOS MILITARES, ETC., CON EL OBJETO DE RECAUDAR IMPUESTOS O DE ANALIZAR LAS CONDICIONES DE VIDA DE LA POBLACIÓN. LA ESTADÍSTICA SE CONVIERTE ENTONCES EN UN IMPORTANTE INSTRUMENTO DEL ESTADO”. El término estadística parece haberse definido claramente desde los trabajos de Achenwall de 1749. Su etimología proviene de la palabra status; esto es, “estado” o “situación”.

La estadística oficial —es decir, aquella que el Estado se procura para el diagnóstico de la realidad y la toma de decisiones— proporciona información sobre la situación económica, demográfica, social y ambiental de una sociedad o geografía. A través de los años, la estadística oficial ha ampliado su espectro de cobertura, pasando de los conteos poblacionales básicos, a medir fenómenos complejos que caracterizan a las sociedades modernas, tales como el valor económico de los recursos naturales, la dinámica al interior de los hogares, la victimización del delito, la corrupción u otros fenómenos sensibles, pero, a la vez, actuales.

Es decir, con la evolución de las sociedades crece la necesidad de conocer mejor los fenómenos que acontecen, sean viejos o nuevos. La estadística oficial proporciona radiografías precisas de las situaciones que nos afectan como país, proveyendo a la sociedad y al Estado elementos e información objetiva que puede y debe ser útil para la toma de decisiones basadas en evidencia.

También proporciona elementos objetivos para que los ciudadanos puedan participar de manera más activa en la vida democrática del país exigiendo resultados al gobierno, propiciando así una cultura de transparencia y la rendición de cuentas de los distintos niveles de gobierno.

A la estadística no puede desasociársele de un ámbito geográfico. Cualquier dato tiene referencias temporales y espaciales: todo ocurre en algún momento y en algún lugar. Por eso en este ensayo, que aborda fundamentalmente el ámbito estadístico, las referencias a los datos, información o estadísticas deben considerarse como intrínsecamente ligadas a la geografía. Vivimos en una época de grandes y vertiginosos cambios que se gestan desde el ámbito de los datos y la información.

Por una parte, el cambio tecnológico de la llamada cuarta revolución industrial permite acceder a una verdadera avalancha de datos: mayor volumen, más variedad y más velocidad. Por la otra, nuestra sociedad está ávida de información de todo tipo.

Se aprecia un apetito insaciable por más y mejor información, apetito que proviene de distintos sectores sociales: ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil, emprendedores y, por supuesto, las instituciones del Estado. Esta avidez demanda que la información sea de calidad, oportuna, accesible y relevante; es decir, que tenga valor para los usuarios.

En este entorno dinámico (y a veces confuso) la estadística juega un papel fundamental para caracterizar la realidad en la que nos encontramos. La estadística oficial es un faro en el mar de datos que provee una ventana que nos mantiene a salvo de los hechos falsos o, para usar la expresión anglosajona, fake news.

La toma de decisiones influye en muy distintos aspectos de nuestras vidas: impacta las relaciones entre los pobladores de un país, las decisiones de negocios e inversión y, por supuesto, el diseño y evaluación de políticas públicas. Es en este último ámbito donde radica la relevancia de que un país cuente con estadística oficial de calidad. Es una pieza indispensable en el sistema de información de una sociedad democrática que requiere transparencia y rendición de cuentas de sus gobiernos.

La estadística oficial es una modalidad del ejercicio del derecho ciudadano a la información pública; permite conocer los fenómenos que afectan a la ciudadanía y pedir cuentas a los gobernantes. La estadística proporciona a los gobiernos de todos los niveles insumos invaluables para que el diseño de la política pública esté basado en un diagnóstico preciso, de tal forma que las acciones emprendidas aborden problemáticas reales en entornos conocidos y no estén fundadas en meras percepciones o fantasías. Posteriormente, la estadística permite monitorear el avance de la política pública para, eventualmente, facilitar su evaluación y, en su caso, alterar su curso.

Este aspecto de la estadística oficial es fundamental en una democracia, en tanto que los datos pueden exponer deficiencias de la acción gubernamental y dar lugar a exigencia de cambios. La información estadística, al revelar el estado de la realidad, también puede fomentar un uso de recursos más eficiente y por lo mismo, se convierte en un elemento que sustenta, da credibilidad y transparencia a las acciones del gobierno.

La argumentación anterior presupone que la estadística oficial goza de aceptación general. Sin embargo, para que la información estadística sea utilizada, tanto por la sociedad como por el Estado, es necesario que se tenga una confianza total en las instancias que la generan.

La duda o el escepticismo hacia las fuentes de información estadística oficial, en particular hacia la oficina oficial de estadística, mina la credibilidad de la información y por lo mismo, limita su pleno aprovechamiento. En este ensayo haremos un recuento del desarrollo de la estadística oficial en México.

Se analizará el arreglo institucional vigente en el país y cómo este arreglo hace posible la generación transparente de estadística oficial de calidad, garantizando el derecho de acceso a la información. Posteriormente se hará un breve repaso de algunos temas que cubren las estadísticas oficiales en México, ejemplificando usos concretos de la misma, resaltando la trascendencia de la confianza en la información y en la instancia que la genera.

Para ello, se describirán ejemplos de casos recientes de pérdida de confianza en la estadística oficial, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. El ensayo cerrará con una breve reflexión sobre el dilema que se presenta en la generación de la información estadística entre la confidencialidad de la información y la transparencia, es decir, entre los asuntos públicos y priva dos.

Finalmente, concluirá con la idea de que un sistema estadístico confiable es indispensable en una sociedad democrática moderna, y que el pilar de dicho sistema es una oficina nacional de estadística que cuente con la confianza de la sociedad. Finalmente, agradezco los comentarios y contribuciones que hicieron a este documento Gerardo Leyva, Enrique Ordaz y Mario Palma; al Comité Editorial del INAI, así como la asistencia de investigación de Ximena Ángeles e Íñigo Suárez.

https://home.inai.org.mx/wp-content/documentos/Publicaciones/Documentos/CT29_digital.pdf

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*