LA CONFIANZA Y LA PARTICIPACIÓN DE LA JUVENTUD EN LA DEMOCRACIA

LA CONFIANZA Y LA PARTICIPACIÓN DE LA JUVENTUD EN LA DEMOCRACIA

La opinión de los jóvenes y su disposición a participar en las diversas tareas que están al alcance de las personas que no son políticas profesionales, durante un proceso electoral, son importantes para el desempeño de instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE), y sus estrategias de promoción de la ciudadanía y el voto.

En especial se ha considerado que la confianza es un indicador importante para evaluar la posición de estas instituciones electorales en el desarrollo del proceso democrático.

Se decidió tomar como eje del estudio el tema de la imagen y percepción de las instituciones electorales porque fue un tema que estuvo presente desde la encuesta de 2012 y que se replicó en 2018 en forma similar, con la intención de hacer un estudio comparativo entre dos momentos electorales importantes; primero, para presentar un estudio con información totalmente nueva, dado que en trabajos anteriores basados en la encuesta de 2012 no se había incluido este tema; y segundo, porque en 2012 la institución encargada de la democracia electoral en México era el Instituto Federal Electoral (IFE), que en 2014, a partir de la reforma electoral, se transformó en Instituto Nacional Electoral, con nuevas características y responsabilidades más amplias, sobre todo en el ámbito local.

El estudio de las instituciones electorales es un tema de gran trascendencia en el campo de las ciencias sociales debido al significado político que históricamente han tenido en México, tanto a nivel federal como local, particularmente en el periodo en que se ha transitado gradualmente de un régimen autoritario a uno democrático a través de una serie de reformas legales de diferente nivel.

Así mismo, es necesario destacar la importancia de la relación de los ciudadanos con estas instituciones, encargadas de organizar las elecciones, a partir de 1979 hasta el presente. Desde una perspectiva, el debate sobre la confianza en la democracia permanece abierto, por lo que resulta particularmente interesante analizar la opinión que tienen los jóvenes ciudadanos sobre las autoridades electorales locales y federales, y el conocimiento que ellos tienen sobre éstas, dado que la confianza que se deposita en las instituciones puede repercutir en la legitimidad de las elecciones y de los gobernantes que surgen de estos procesos.

Algunos autores mantienen la idea de que la confianza en las instituciones es un factor positivo que contribuye o facilita la participación política de los ciudadanos en general, y en particular resulta un rasgo necesario para el ejercicio exitoso de la ciudadanía, mientras que otros consideran que es la acción de la población que precede a la construcción de la ciudadanía.

Esta idea supone buscar no sólo las ideas establecidas acerca de las instituciones y las normas válidas, sino también las expresiones sociales concomitantes. La “confianza” que tienen las personas repercute sobre la capacidad (o su voluntad) de emprender una acción colectiva o individual que modifique el espacio público –es decir, su entorno político y social–, por lo que la hipótesis es que a partir de la confianza se incrementa la probabilidad de que se comprometan en acciones individuales o colectivas que tienen como objetivo “el cambio y mejora del espacio público”.

Esto es, ciudadanos con capacidad de “agencia” o capacidad de organizarse para actuar sobre el ambiente socioeconómico que los rodea. En este texto se presenta un análisis de la cultura política de los jóvenes mexicanos que viven en las grandes urbes, con especial atención a la participación ciudadana en un contexto electoral con dos objetivos fundamentales; por un lado, identificar la relación que mantienen estos jóvenes con las instituciones electorales, la confianza, el rechazo o la aceptación que perciben, y cómo estas percepciones afectan su disposición a participar; y por el otro, aportar elementos para discutir la relación teórica entre la confianza y la disposición a participar de los jóvenes en la democracia.

¿En realidad se puede afirmar que los jóvenes son indolentes y desafectos a la política en este siglo? En relación con el enfoque y diseño de las encuestas es necesario enfatizar el hecho de que se piensa en la cultura como un conjunto de valores y prácticas compartidas socialmente a los que recurre un individuo, miembro de una comunidad política, al establecer relaciones asimétricas.5 Por eso el estudio se realizó en una coyuntura política electoral de gran envergadura, la elección presidencial, en la cual todos los mexicanos se verían involucrados, tendrían recursos similares (derecho al voto) y podrían participar.

Se decidió limitar las dos encuestas a un universo urbano con las características que asemejan la vida en grandes ciudades, con la finalidad de tener un contexto relativamente comparable en términos de acceso a la información y en general dinámicas culturales compartidas. En el primer capítulo se discuten algunas ideas acerca de la democracia y las elecciones, así como su relación con la confianza como un rasgo cultural de un conglomerado político, en este caso México. También se reflexiona acerca del papel que han jugado las instituciones electorales en México y las razones de su importancia en la prolongada democratización del régimen político.

Para el estudio de la cultura política de los jóvenes se contemplan los datos de dos encuestas nacionales levantadas en el momento de las elecciones presidenciales de 2012 y 2018. En virtud de que el formato de las encuestas no es idéntico, se dará prioridad a la de 2018 y se harán comparaciones con 2012 en la medida en que los datos sean pertinentes. En el segundo capítulo se describen las características socioeconómicas generales de los jóvenes de ambos sexos que conformaron la muestra de las dos encuestas que son analizadas en este estudio: ENCPJ2012 y ENCPJ2018.

En el capítulo tercero, que trata de las instituciones electorales en el imaginario de los jóvenes, se considera el conocimiento y las opiniones que tienen acerca de las instituciones encargadas de organizar los procesos electorales, juzgar la legalidad y dirimir los conflictos, en los ámbitos federal y local. La participación de los jóvenes se estudia en el capítulo cuarto, donde se incursiona en los recursos culturales que tienen como ciudadanos, tales como la credencial para votar, el ejercicio del sufragio, la posibilidad de ser funcionario de casilla u observador electoral, y lo que esto les significa.

En el capítulo quinto, que trata acerca de qué tanto confían los jóvenes en las instituciones electorales, se estudian las opiniones comparando las encuestas de 2012 y 2018; así como opiniones respecto de otras instituciones públicas como los partidos, los candidatos en diversos niveles de competencia y, en general, “el gobierno”. Para ello se incursiona en métodos de comparación de origen en otras disciplinas con el fin de sistematizar la comparación en los dos tiempos del estudio.

En el capítulo sexto se hace un estudio simultáneo de las características socioeconómicas de los jóvenes entrevistados y su cultura política, considerando varias dimensiones y teniendo la participación ciudadana como eje del análisis. Se partió de un enfoque metodológico usado en econometría con el fin de profundizar en el estudio de la relación entre la confianza en el INE y la agencia de los jóvenes en un contexto político.

Como parte de este ejercicio desarrollamos varios modelos con los que se pretende explicar la dinámica de las actividades fundamentales de este Instituto, tales como reclutar y capacitar a los funcionarios de casilla, y también aportar elementos de relación empírica de las variables que permiten relacionar la confianza en las instituciones electorales y el contexto político de una elección presidencial.

Para entender la cultura política de los jóvenes es necesario estudiar no sólo las ideas y opiniones, sino también su comportamiento sociopolítico, ya que el desinterés y la apatía que con frecuencia se les atribuyen pueden tener su origen en las condiciones que los rodean, más que en una cultura política “distinta” a la de los adultos.

El interés por la política es resultado de un proceso continuo de socialización, pero también de oportunidad. El desinterés no puede atribuirse sólo a su indiferencia, sino también a la falta de espacios y ofertas públicas porque, como lo expresa Rodríguez en su análisis de la ENCPJ2012, “los jóvenes, desde sus imaginarios simbólicos y sus prácticas contestatarias, interpelan a las institucionales convencionales de la política (gubernamentales y partidarias), planteándoles el desafío de crear nuevos canales de diálogo”.

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