Libertad de expresión y derecho de acceso a la información en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

Libertad de expresión y derecho de acceso a la información en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos es uno de los cuatro sistemas internacionales de protección de la persona que en la actualidad existen en el mundo —Universal, Europeo y Africano.

Su origen se remonta formalmente a abril de 1948, fecha en la que se adoptó el tratado —denominado Carta— por el cual se crea la Organización de los Estados Americanos (OEA), que establece —artículos 53 y 106— como uno de los órganos principales de ésta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como con la aprobación en ese mismo mes y año de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que es el primer instrumento internacional de derechos humanos de carácter general.

Sin embargo, lo que actualmente conocemos y funciona de manera regular como Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) tiene su fundamento legal más sólido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), aprobada en noviembre de 1969 y que entró en vigor en julio de 1978, también conocida como “Pacto de San José”, la cual establece un listado de derechos y libertades reconocidos a toda persona en el hemisferio, crea a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, especifica las atribuciones que tiene la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e instituye una serie de procedimientos y medidas que tienen como fin la protección, difusión, respeto y garantía de los derechos humanos en el continente americano.

Con base en lo anterior, podemos decir que el SIDH actualmente se integra por dos órganos centrales: la Corte y la Comisión; por tres actores principales: los Estados miembros de la OEA; las personas-organizaciones de la sociedad civil, a quienes se dirige la protección y se autoriza la presentación de denuncias o quejas por violación de derechos humanos, y la OEA, todos los cuales actúan dentro de un marco normativo principal: la Convención Americana, y un conjunto normativo complementario de ésta: la Carta de la OEA, la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, así como los protocolos a la Convención y los tratados especializados interamericanos de derechos humanos —Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura; Protocolo Adicional a la Convención Americana en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”; Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos Relativo a la Abolición de la Pena de Muerte; Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, “Convención de Belém Do Pará”; Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas; Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad; Carta Democrática Interamericana; Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el Fondo de Asistencia Legal del Sistema Interamericano de Derechos Humanos; Estatuto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; Reglamento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, y Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en Las Américas. Este conjunto de normas que integran el SIDH, como puede deducirse de la lectura de sus denominaciones y se confirma de la lectura íntegra de sus textos, reconocen tanto los conocidos teóricamente como derechos civiles y políticos, como los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Sin establecer rangos de importancia entre todos esos derechos humanos, en muchos casos el contenido de varios de ellos conforma pequeños sistemas normativos de protección, que otorgan mayores y mejores alcances a dichos derechos.

Un ejemplo de ello lo es la libertad de pensamiento y expresión que está contenida en el artículo 13 de la CADH, y que también está incluida en el artículo IV de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, así como en el artículo 4 de la Carta Democrática Interamericana.

Este conjunto de instrumentos, por su contenido, forman el sistema internacional que ofrece mayores alcances y garantías a la libertad de pensamiento y expresión, al establecer un marco legal de protección más amplio que el que ofrece el Sistema Universal —Naciones Unidas— con el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o el sistema regional europeo con el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Sin duda alguna, el contenido de esas normas interamericanas da muestra no sólo del nivel de protección que tienen algunos derechos humanos en la región, sino también de la importancia que tiene la libertad de pensamiento-expresión y derecho de acceso a la información en este hemisferio, además de que, sin duda, reflejan de manera clara el hecho de que la libertad de expresión es un derecho humano esencial para el respeto y la garantía de otros derechos y libertades, de que se trata de uno de los derechos humanos que permite que otros derechos y libertades se manifiesten y configuren, a la vez que puede impedir, por medio de la denuncia, que éstos sean violados, o bien, en el peor de los escenarios, dar a conocer cuándo y cómo dichas violaciones han ocurrido.

Así, por la importancia que tiene la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información para la persona y para la sociedad en general en el SIDH, a continuación describiremos de manera detallada el contenido, los alcances y las particularidades que este derecho humano tiene en el marco de dicho Sistema, esto es, la forma en la cual la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han caracterizado la libertad de expresión a partir, esencialmente, de la interpretación y aplicación del contenido del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Para ese fin, dividiremos la exposición en cinco apartados.

En el primero estableceremos el contenido literal de las normas que reconocen la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información en el SIDH, describiendo de manera general su contenido.

El segundo apartado estará dedicado a describir cuáles son los órganos interamericanos que tienen encomendada la labor de proteger y hacer que se respete ese derecho.

En la tercera sección desarrollaremos de manera amplia el contenido y los alcances de la libertad de expresión a partir del texto e interpretaciones que se han hecho en el SIDH del artículo 13.

El cuarto apartado se destinará al mismo análisis respecto del derecho de acceso a la información, buscando establecer en ambos apartados un estudio a partir de interrogantes: como qué significa o cómo debe entenderse cada uno de los términos o porciones normativas que lo integran, a fin de mostrar de manera clara qué protege y cómo se protege la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información en el SIDH.

Finalmente, en el quinto apartado se ofrecerán algunos datos que consideramos resultan útiles para la profundización del entendimiento de la libertad de expresión y derecho de acceso a la información, para lo cual se establecerá el listado completo de asuntos que respecto a estos derechos ha resuelto la Corte Interamericana y conocido la Comisión Interamericana, una relación de asuntos relevantes que relativos al tema ha resuelto la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, por último, algunas referencias bibliográficas básicas a las cuales se puede acudir para tener un conocimiento más amplio de las discusiones pasadas y actuales respecto a la libertad de expresión y del derecho de acceso de la información.

DESCARGAR:

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/fas_CSIDH_LibertadExpresion-3aReimpr.pdf

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