MÉXICO-BRASIL. CULTURAS Y SISTEMAS JURÍDICOS COMPARADOS

MÉXICO-BRASIL. CULTURAS Y SISTEMAS JURÍDICOS COMPARADOS

Han transcurrido siete años desde que en 2009 los llamados países BRIC —Brasil, Rusia, India, China— se reunieron por primera vez en Ekaterimburgo, Rusia, para iniciar un proyecto de asociación global motivados por los pronósticos alegres que sobre de ellos escribía Goldman Sachs en 2001.

En el caso de Brasil, también son trece los años que han pasado a partir del inicio del periodo presidencial de Lula Da Silva (2003-2010), durante el cual el país creció a una tasa promedio de 4% de su Producto Interno Bruto (PIB), lo cual llevó tanto a observadores internos como externos a festinar un nuevo milagro brasileño, a través del cual el país se encaminaría, primero, de manera inexorable a convertirse en una nación desarrollada, y segundo, junto a los pronósticos de Jim O´Neill, a proclamarse en 2050 como la quinta economía del mundo.

Después del despegue alegre del proyecto Bric, las múltiples inconsistencias en que descansaba, tanto en lo interno como en lo externo, vinieron a echar por la borda un pronóstico precipitado que desde un principio adoleció de un análisis más puntual sobre las fortalezas y debilidades de las economías Bric, y sobre el cambiante entorno global en el que se desenvuelven todos los días, lo cual ha provocado que, en el caso de China, Rusia y Brasil principalmente, los retos económicos que enfrentan a la fecha, presenten una línea de cuestionamiento sobre el pronóstico de Goldman Sachs. ¿Se debería hablar entonces del fracaso de la idea de los Bric como las naciones ganadoras del siglo XXI? La orfandad que vive la geopolítica y la economía en una etapa de reacomodo de actores mundiales, ha sido un campo propicio para que los agoreros en turno generen escenarios que alimenten la inquietud económica del momento.

Sin embargo, desde un inicio las llamadas economías Bric, junto con los demás países del mundo, enfrentan bajo su propia circunstancia el cambio de paradigmas de una era global que de ningún modo fábrica certezas para ningún país del orbe. Por ello, en el marco de su realidad, el tema Bric invitó desde su aparición a que su estudio de los primeros años no cayera en el asombro fácil; al mismo tiempo que ante la naturaleza y tamaño de estos países, la razón invita a no expedir de manera precipitada certificados de defunción.

A la fecha, al igual que en 2001, sigue siendo poco confiable aventurar un pronóstico sobre el lugar que ocupará cada una de las cinco naciones Bric a la mitad del siglo. Los retos de crecimiento que hoy enfrenta China; los de liquidez y desarrollo, Rusia; la pobreza y el empleo juvenil, India; y los delicados conflictos políticos y económicos que vive el Estado brasileño, entre otros, representan serios obstáculos para reiterar vaticinios facilistas.

Pero de igual modo, dado su carácter de naciones poderosas por sus atributos competitivos en términos de superficie, demografía, recursos naturales, económicos, etc. sería un error no incorporarlos al análisis relevante de estas primeras décadas del siglo, donde aparece que de 1992 a 2015, los Brics subieron del 5 % al 23%, como porcentaje del PIB global, mientras que el G-7 (EE.UU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá), en el mismo periodo, disminuyó su participación del 67% al 46% del PIB global (F.M.I, 2015).

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http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/lxiii/Mexico-Brasil.pdf

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