LA DESAPARICIÓN FORZADA EN MÉXICO: UNA MIRADA DESDE LOS ORGANISMOS DEL SISTEMA DE NACIONES UNIDAS

LA DESAPARICIÓN FORZADA EN MÉXICO: UNA MIRADA DESDE LOS ORGANISMOS DEL SISTEMA DE NACIONES UNIDAS

La técnica represiva de desaparecer personas y dejar a sus familias y allegados en la incertidumbre sobre su destino adquirió su nombre quizás más llamativo en la orden llamada “Nacht und Nebel” que el general Wilhelm Keitel dio durante la segunda guerra mundial para destruir las redes de la resistencia de algunos países europeos.

En la maquinaria de terror nazi, “Noche y Niebla” afectó a una pequeña parte del total de las víctimas. Sin embargo, el nombre mismo y la intención explicitada en la orden de difundir terror a través de la incertidumbre permitieron que Keitel y otros fueran acusados y condenados en Nuremberg por los crímenes de la acción “Noche y Niebla”.

Se trata, sin duda, de una referencia histórica importante para lo que hoy llamamos “desaparición forzada”. En las dictaduras del Cono Sur de los años setenta, la desaparición forzada era el eje mismo de la represión.

En Argentina, cuando alguien era llevado en un Ford Falcon verde, los familiares y vecinos entendían pronto que había poca esperanza de volver a ver a la persona así “desaparecida”.

La denegación sistemática de lo ocurrido, la invención de mentiras cínicas y la coordinación clandestina de la desaparición forzada a través de la “Operación Cóndor” se sumaron a un cuadro nuevo de represión donde un poder policiaco-militar actuó con total impunidad contra cualquier persona señalada como “enemigo”.

No cabía duda de quienes eran los responsables de estos actos atroces: los agentes del Estado o personas vinculadas a ellos que sirvieron para camuflar a los verdaderos responsables. Esta dicotomía marcó profundamente los primeros análisis, tanto populares como académicos, de lo que pronto fuera denominado con el nuevo término “desaparición forzada”.

Pero no se trata de la terminología adecuada para describir todas las situaciones que se han presentado en otras dictaduras, como en el Perú de Fujimori, donde personas fueron desparecidas también por otros actores y en otras circunstancias.

Más complejas son aún las situaciones en países con instituciones democráticas y un sistema constitucional, como lo son Colombia y México, entre otros países, y donde también muchas personas son víctimas de desapariciones forzadas.

Últimamente se ha sumado un nuevo fenómeno que tiene sus propias variables en diferentes partes del mundo: las desapariciones de migrantes y refugiados. Estas nuevas situaciones requieren nuevos análisis y nuevas respuestas políticas, institucionales y jurídicas de los Estados, de los organismos internacionales de protección, de las organizaciones de la sociedad civil y de los analistas académicos.

Los primeros en padecer y describir los diferentes modos en la práctica de la desaparición forzada, fueron los familiares. Y fueron las familias quienes comenzaron a invertir la lógica represiva de las desapariciones. Cuando los perpetradores les decían que sus desparecidos estaban muertos, que dejaran de buscar, las madres respondieron con vehemencia: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” Y cuando les han dicho que no tiene sentido buscar más, que mejor olviden, la respuesta ha sido: “Si estás en nuestra memoria, no estás muerto.”

En México, nuevamente fueron las familias quienes protestaron cuando los medios y no pocas autoridades buscaron imponer la cruel jerga de las organizaciones de crimen organizado que ridiculizaba y trivializaba las desapariciones llamándolas “levantones”.

La Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2006 y ratificada por México en marzo de 2008, consagra en su artículo 24 los derechos de las víctimas de una desaparición forzada, destacando el derecho a la verdad y los diferentes componentes del derecho a la reparación.

El art. 24.3 establece que “cada Estado Parte adoptará todas las medidas apropiadas para la búsqueda, localización y liberación de las personas desaparecidas y, en caso de fallecimiento, para la búsqueda, el respeto y la restitución de sus restos.” La obligación de los Estados de buscar a las personas desaparecidas está formulada en términos inequívocos.

Para el caso de los niños apropiados y desaparecidos, el art. 25.2 repite y refuerza esta obligación. Además, la Convención exige que los Estados se presten asistencia mutua para la búsqueda (art. 15 y 25.3). La Convención destaca también que los familiares u otras personas que buscan a los desaparecidos y tratan de esclarecer su suerte deben tener garantías que protejan estas actividades (art. 18.2 y 24.7).

Pero mientras las obligaciones de los Estados para prevenir, investigar y sancionar las desapariciones están ampliamente explicitadas en la Convención, el derecho a la búsqueda queda un tanto disperso y poco desarrollado, no obstante su fundamental importancia para las víctimas de este crimen atroz.

En las cientos de peticiones que ha recibido para urgir a los Estados a buscar a una persona desaparecida, el Comité ha adquirido un profundo conocimiento de muchas y graves fallas que las autoridades cometen en todas las etapas de la búsqueda. Sin tener la capacidad técnica para analizar minuciosamente esta amplia base de información, al interior del Comité nos convencimos que la búsqueda merecía un estudio más detenido y que era necesario formular recomendaciones detalladas sobre el tema.

El propósito no era crear nuevos derechos o nuevas obligaciones jurídicas para los Estados, sino ofrecer pautas para favorecer el cumplimiento de las obligaciones que la Convención ya contiene. Como la fórmula más adecuada para ello surgió, en un proceso de consulta dentro y fuera del Comité, la de adoptar unos “Principios Rectores”.

Y, evidentemente, para que estos Principios reflejaran los problemas y las exigencias prácticas, el proceso de elaboración tuvo que ser colectivo y basado en amplias consultas.

DESCARGAR:

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/lib_DesaparicionForzadaMexicoUnaMirada.pdf

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*