DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MAYORES

DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MAYORES

La edad a la cual se considera que una persona es mayor ha variado a lo largo de la historia y también cambia según la cultura, la idiosincrasia, el nivel de desarrollo y el tipo de localidad, entre otros múltiples factores estructurales.

En el imaginario colectivo la vejez se ha relacionado con muchas otras circunstancias como la falta de salud física y/o mental, la dependencia, la falta de productividad y la vulnerabilidad. Esta visión, es tan dominante, que recientemente algunos investigadores del más alto nivel han concluido que “la vejez ya no llega con la edad sino con la dependencia”.

Si bien esta afirmación aligera las connotaciones negativas de haber cumplido sesenta, setenta, ochenta o noventa años y le resta determinación a la edad cronológica, por otra parte incentiva la asociación de la vejez con atributos negativos, en este caso, con la dependencia.

Y eso es precisamente lo que un sector de la academia gerontológica global está trabajando por erradicar: la asociación de la vejez con la enfermedad, la dependencia y la vulnerabilidad, pero también, la asociación de la vejez con los conceptos o preceptos de envejecimiento exitoso, activo, productivo, dado que ambos extremos producen estereotipos que no se corresponden con la realidad de todas las personas mayores.

En este sentido somos muchos los que abrazamos el concepto de las múltiples vejeces, variabilidad que incluye mujeres, personas con discapacidad, personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género, personas migrantes, personas en situación de pobreza o marginación social, afrodescendientes, personas pertenecientes a pueblos indígenas, personas sin hogar, personas privadas de libertad, pertenecientes a pueblos tradicionales, pertenecientes a grupos étnicos, raciales, nacionales, lingüísticos, religiosos y rurales, entre otros, pero que tienen todos ellos un factor en común: tienen sesenta años o más (en el caso de los países en desarrollo) o sesenta y cinco años o más (en los países más desarrollados).

En términos de atribución, reconocimiento, ejercicio y exigibilidad de derechos, esta determinación etaria es absolutamente necesaria.  

Cumplir 60 años (o 65 en el caso de los países más desarrollados) es la puerta de entrada a toda una gama de derechos civiles, políticos y sociales, recogidos en la normatividad nacional, internacional e incluso en el ámbito universal, si bien Naciones Unidas aún se encuentra trabajando en un instrumento que proteja los derechos humanos de las personas mayores.

El fenómeno del nuevo paradigma de los derechos humanos es relativamente reciente, más aún en el caso de las personas mayores, y es poco probable que una ciudadanía no acostumbrada a exigir sus derechos a lo largo de su curso de vida tenga dificultad para de pronto asumirse como sujeto de derechos por haber cumplido cierta edad.

Es por ello imprescindible reforzar el estudio, conocimiento y difusión del nuevo paradigma de los derechos humanos y de su aplicación específica a las personas mayores. “Derechos humanos de las personas mayores” es un libro en el que se establecen con mucha claridad las virtudes de fijar una edad a partir de la cual se es persona mayor, independientemente de otros factores, situaciones o características.

Los objetivos del libro son difundir en un lenguaje llano el paso adelante que supone el enfoque de derechos humanos para el fenómeno del envejecimiento en relación a los paradigmas anteriores; destacar el protagonismo que tienen las personas mayores en nuestro hemisferio y su creciente peso absoluto y relativo frente a otros grupos de edad; identificar los consensos generados en torno a conceptos clave relativos al proceso de envejecimiento, la vejez y todas las circunstancias, características y hechos que configuran el entorno de la vida diaria de las personas mayores; aquilatar los avances que ha habido tanto en la normatividad como en la jurisprudencia en materia de derechos humanos de las personas mayores; y sobre todo, señalar la imperiosa necesidad de hacer justiciables todos los derechos de las personas mayores, en una lucha constante encaminada a obtener logros progresivos.

El avance en la justiciabilidad de los derechos humanos de las personas mayores es un paso adelante en la justiciabilidad de los derechos de todos nosotros, porque todos esperamos llegar a la vejez y vivir ésta plena y dignamente.

Para el cumplimiento cabal de estos objetivos el libro se estructura de la siguiente manera: El capítulo I denominado “El enfoque” aborda el enfoque de los derechos humanos y el envejecimiento así como la tradición del Derecho Gerontológico, con el propósito de trazar puentes entre ellos.

El capítulo II “Los datos” explica desde un punto de vista sociodemográfico por qué y cómo están envejeciendo las poblaciones de América Latina y el Caribe.

El capítulo III “Los conceptos” se dedica a ahondar en los conceptos clave que permiten homogeneizar el lenguaje de los investigadores, sociedad civil, tomadores de decisiones, diseñadores de política pública, impartidores de justicia de todos los niveles y ciudadanos.

El capítulo IV “El marco normativo” revisa el ámbito latinoamericano, europeo, africano y universal de protección de los derechos humanos de las personas mayores, con especial énfasis en la identificación y valoración de los instrumentos regionales específicos para este grupo etario.

El capítulo V “La Convención” se dedica a un análisis profundo y detallado del magno instrumento de protección en el sistema interamericano: la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

El capítulo VI “Los principios” contrasta los principios en el ámbito universal, africano, europeo y latinoamericano con el ánimo de hallar coincidencias y de identificar las diferencias.

El capítulo VII “La justiciabilidad” aborda el tema de mayor proyección en el ámbito de los derechos civiles y políticos, pero sobre todo en los DESCA (derechos económicos, sociales, culturales y ambientales) por su déficit histórico: la justiciabilidad. La parte más importante de los derechos humanos es su cumplimiento, que sean derechos reales y que se protejan de manera efectiva.

El capítulo VIII “La jurisprudencia” sigue el recorrido que ha tenido la protección/desprotección de los derechos humanos de las personas mayores a partir del análisis de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Desde el caso “Cinco pensionistas vs. Perú” hasta el mediático caso “Poblete-Vilches y otros vs. Chile”.

El capítulo IX “La reflexión final” se escribe con el propósito de tomar en cuenta y dar respuesta a los ámbitos regional, universal y nacional.

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/adultos_2.pdf

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