Estudio del comportamiento criminológico del fenómeno de detenciones arbitrarias y su relación con la desaparición forzada, tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradan.

Estudio del comportamiento criminológico del fenómeno de detenciones arbitrarias y su relación con la desaparición forzada, tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradan.

Uno de los problemas más graves de México en materia de seguridad, ha sido el incremento sostenido de la violencia. Los altos niveles de impunidad y la falta de una respuesta eficaz, por parte del Estado, ante el fenómeno del crimen organizado han orillado a implementar medidas cada vez más drásticas con el objetivo de legitimar las acciones de las autoridades.

Probablemente, una de las estrategias más polémicas, ha sido el uso de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, misma que se ha justificado en una pretendida incapacidad por parte de las policías, en hacer frente a la delincuencia. Ya desde 2006 —cuando se declaró la guerra contra el narcotráfico— las autoridades castrenses comenzaron a realizar intensos operativos a fin de combatir el fenómeno de delincuencia organizada. Esto generó —como daño colateral— un incremento sostenido de violaciones graves a derechos humanos que fueron resultado de enfrentamientos entre los grupos delictivos, por un lado y detenciones arbitrarias por el otro.

Por lo que se refiere a las detenciones arbitrarias, éstas constituyen una práctica utilizada por autoridades encargadas de procurar justicia, en la cual se limita la libertad de un ciudadano sin que se atiendan a los procesos legales para tal efecto.

Los llamados operativos contra la delincuencia organizada, buscan legitimar el combate a los grupos criminales sin atender a los derechos de las personas afectadas, o incluso sin tener conocimiento de la probable responsabilidad de éste en la comisión de un ilícito.

La situación se agrava cuando de estos actos se desprenden otras violaciones a derechos humanos, como son el uso de la violencia física, la tortura, manejo de penas inusitadas, trascendentales o infamantes, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

A 12 años de la salida del ejército a las calles, se han generado diversas recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en las cuales solicitan que el Estado mexicano retire a las fuerzas armadas.

Sin embargo, la tendencia de la política de Estado es contraria: institucionalizar las acciones policiales de los cuerpos castrenses. Es precisamente por tales motivos que el presente estudio analiza cómo se realizan las detenciones arbitrarias, las zonas de alta incidencia, las autoridades que implementan este tipo de prácticas y las violaciones de derechos humanos.

Lo anterior, a fin de identificar el fenómeno y establecer mecanismos de política pública que permitan atenderlo.

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/Pub-Divulgacion.pdf

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