LÍDERES Y DIRIGENTES DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

LÍDERES Y DIRIGENTES DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

Ser líder es, tal vez, una de las aspiraciones compartidas por la mayoría de las personas, no importa el ámbito ni los niveles. Lograrlo, al menos bajo ciertas circunstancias, es un propósito capaz de seducir al individuo más austero y sensato y tiene una fuerza mucho mayor que cualquier ambición material; sin embargo, a pesar de ser una búsqueda incesante y masiva, muy pocos son los que realmente lo consiguen y muchos menos aquellos los que logran ejercer un liderazgo que deja huella por la sapiencia y estilo singular con el que se ejerce.

Hablando de ejercicio del liderazgo político resulta esencial destacar la diferencia entre el 

Líder  y el dirigente. El primero es quien es reconocido por propios y extraños como una mujer u hombre con gran capacidad y talento para coordinar a un grupo de personas que comparten las mismas convicciones políticas y sociales, hacia la consecución de un objetivo determinado. El segundo es aquel que desempeña una responsabilidad de alta jerarquía y conduce los trabajos de un grupo de personas, privilegiando en todo momento la pluralidad de voces de un cuerpo deliberativo. En tal sentido me parece sumamente acertado que el título de esta obra sea líderes y dirigentes, ya que de una manera elegante pero efectiva se hace alusión a esta diferenciación en el ámbito de la Cámara de Diputados.

Ahora bien, en el caso concreto de los cuerpos legislativos, el reto de ser un líder con reconocimiento, adquiere matices singulares y de gran complejidad, pues se trata de grupos amplios con intereses políticos tan diversos, que no es raro que se opongan a los propósitos legislativos, y si a ello se agrega la pluralidad política, la diversidad de orígenes y perfiles, y el hecho de que la duración en el cargo está habitualmente muy acotada, estamos ante un escenario sumamente adverso para forjar un liderazgo.

En mi caso personal, como en el de otros legisladores que han ocupado esta posición y con quienes he tenido la oportunidad de conversar sobre este tema, la conclusión es que se trata de una experiencia única, incomparable por la nobleza que entraña y por la enorme responsabilidad que lleva implícita; desde luego que en múltiples ocasiones resulta altamente estresante, pero cuando después de discutir un dictamen se logra el consenso, la recompensa premia todos los esfuerzos y las tensiones que se hubieran generado.

Asimismo, llegamos a la conclusión de que si bien son muy diversas las capacidades y competencias que se requieren poner en práctica para entregar buenas cuentas en el cumplimiento de estos honrosos cargos, la tolerancia, la paciencia y una interminable disposición para el diálogo, son algunas de las más relevantes, lo cual supone, en muchos casos, asumir posturas que no son las que comparten los legisladores de nuestro propio partido, pero que debemos adoptar en nuestro carácter de dirigentes.

Por ello, me parece que quienes deducen con simpleza que ocupar un cargo directivo supone un sometimiento lineal a las posturas del partido al que se pertenece, es además de aventurado, una posición que no se puede sostener a la luz de la realidad, pues si bien es cierto que ocupar un puesto no exime al dirigente de su papel como legislador, es indudable que la responsabilidad de que los trabajos se realicen con efectividad y en los tiempos que establece la norma, corresponden en muchos casos, de manera casi exclusiva, a éste y ello no puede ni debe soslayarse.

En esta ocasión, el maestro José Luis Camacho Vargas, incansable promotor y estudioso de la actividad legislativa en nuestro país, nos entrega en esta nueva obra, una compilación de los perfiles de quienes han ocupado los principales cargos en la Cámara de Diputados, que cubre casi un siglo de actividades y que, para los que tenemos la alta responsabilidad de desempeñar alguno de ellos, es una oportunidad para reflexionar sobre la trascendencia de estas encomiendas, así como para reconocer la invaluable aportación que nos han legado.

Pero para el ciudadano común y el lector no especializado, resulta también sumamente interesante, pues lo acercan al conocimiento básico de la organización legislativa, a los principales componentes de su estructura y al entendimiento de los mecanismos y procedimientos que permiten el desarrollo de sus actividades. Igualmente da cuenta de que ser parte fundamental de alguna de las cámaras y en este caso de la de Diputados, ha sido la plataforma en la que muchos políticos se han forjado.

Asimismo, logra reconocer que para que el político tenga una visión integral de la cosa pública, requiere ser parte, al menos de manera temporal, de los órganos legislativos, pues la tendencia manifestada desde hace ya algunos años, es que es en ellos donde se discuten y resuelven los grandes temas de la vida nacional, y que hay una gran distancia entre lo que se conoce a través de los medios de comunicación y lo que ocurre de manera cotidiana en los distintos frentes de la actividad parlamentaria.

Finalmente, no me queda más que manifestar mi confianza de que esta nueva obra del Instituto Mexicano de Estudios sobre el Poder Legislativo, se convertirá, como otras de este ya emblemático centro de estudios, en una fuente de referencia y de consulta tanto para el estudioso de la actividad parlamentaria, como para el ciudadano común, quien es evidente, cada vez se interesa más por este campo de la actividad gubernamental.

DESCARGA GRATIS:

http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/md/LXII/lideres_direg250713.pdf

https://drive.google.com/file/d/1FlPVpHhjeBdXUsZy6_e8T66kljWlItif/view?usp=sharing

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