Lo íntimo, lo privado y lo público

Lo íntimo, lo privado y lo público

DOS ANCIANOS LIBIDINOSOS SE ESCONDEN ENTRE LOS ARBOLES DE UN PARQUE Y OBSERVAN A UNA BELLA JOVEN MIENTRAS SE BAÑA. Intentan seducirla y, al no lograrlo, la calumnian acusándola de adúltera. Sólo la intervención de un niño salva a la joven de la muerte. La joven se llama Susana y el niño Daniel. Lucas Cranach (el Viejo), Rembrandt y Berni se inspiraron en esta escena de espionaje privado, para deleite de los amantes del arte.

ii) Un cazador sorprende desnuda a una diosa mientras se baña en una fuente del bosque. Ovidio nos cuenta su historia: «El mismo color de que suelen teñirse las nubes cuando reflejan los rayos del sol, el mismo color que tiene la rosada Aurora, fue el que encubrió el rostro de la diosa al ser vista sin sus ropas; [ … ] le dijo en venganza estas palabras [ . .. J: Y ahora ve a contar por ahí que me has visto sin velos, si puedes». Por supuesto que no pudo: la diosa indignada transformó al cazador en un ciervo que muere devorado por sus propios perros. Ovidio agrega: «Los comentarios son discordes: algunos piensan que la diosa fue más cruel de lo necesario, mientras que otros la elogian y consideran que actuó de acuerdo con su estricta castidad; unos y otros aducen sus razones».3 La diosa se llama Diana y el cazador Acteón. Francesco Mazzola, el Parmigianino, decoró en el siglo XVI un salón del castillo de Fontanellato con escenas de esta leyenda.

iii) A comienzos de 1973 dos médicos de reconocida fama llegaron a la conclusión clínica de que el candidato presidencial con mayor probabilidad de éxito electoral padecía arteriosclerosis y pericarditis. Si asumía el gobierno, no viviría más de un año. De este hecho es taba informando también otro posible candidato. Los tres personajes resolvieron respetar el secreto profesional y no hacer pública esta noticia. El 61,85% de los votantes lo eligió presidente el 23 de septiembre de 1973; el elegido no quiso falsear los pronósticos médicos y murió el 1° de julio de 1974. Su esposa asumió la presidencia y este hecho fue uno de los factores desencadenantes de la mayor tragedia de la historia argentina. Los protagonistas de esta anécdota son los doctores Jorge Tuiana y Pedro Cossio, Héctor Cámpora, Juan e Isabel Perón :’ El testimonio fotográfico de esa tragedia forma parte de la documentación de una política demencialmente criminal. Los argentinos tuvieron menos suerte que los franceses que reeligieron en 1988 a un candidato enfermo de cáncer de próstata, en 1982. Sólo en 1994 la opinión pública tuvo conocimiento de este «secreto de Estado».

iv) En una inolvidable película, uno de los protagonistas, para paliar su aburrimiento de paralítico temporario y hacer más llevadera la ausencia de su insuperablemente encantadora novia, se dedica a espiar a sus vecinos con un catalejo. Logra así descubrir al culpable de un uxoricidio. Posiblemente todos hemos visto Rear Wmdow (cuyo título en castellano, » La ventana indiscreta», es más elocuente para nuestro tema), y recordamos a James Stewart y a Grace Kelly.

v) El 15 de mayo de 1998, una esposa agraviada declaró ante el juez penal que su marido le habría dicho que el autor intelectual del asesinato de un conocido periodista era un temido capoma.fia. fste puso poco después fin a su vida y la Justicia avanzó sustancialmente en el esclarecimiento del crimen. Los personajes de este reparto son Silvia Belawsky, su marido Gustavo Prellezo, el juez José Luis Macchi, el periodista José Luis Cabezas y el multimillonario suicidado Alfredo Yabrán.

vi) Una de las más lucrativas actividades del periodismo fotográfico es la practicada por los paparazzi, diligentes emuladores tecnificados de los ancianos bíblicos de Babilonia. No sólo la familia real inglesa sino figuras menos espectaculares de la vida política y social adornan con sus sorprendidas desnudeces y escenas de la vida privada las revistas del corazón, desde Rovaniemi hasta Sidney y desde Tokio hasta Lima.

vii) Un expresidente de los Estados Unidos fue sometido a observación permanente de su comportamiento sexual extramatrimonial y denunciado públicamente por supuestas hazañas de las que se tuvo conocimiento a través de grabaciones telefónicas. Gennifer Flowers, Kathleen Willy, Paula Janes y Mónica Lewinsky fueron catapultadas al centro de la opinión pública, no sólo americana, como víctimas de la supuestamente incontrolada pasión erótica de Bill Clinton.

viii) En marzo de 1998, la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de Buenos Aires condenó a la revista argentina Noddas a pagar 150.000 pesos al presidente Menem por haber violado su «derecho a la intimidad» publicando fotos e informaciones sobre su hijo extramatrimonial concebido con Martha Meza. La revelación de paternidad presidencial hizo recordar a algunos las informaciones publicadas el 10 de noviembre de 1994 por París Match acerca de la hija extramatrimonial de Frarncois Mitterrand.

ix) Winston Smith vive en un país donde existe un tipo delictivo penado con la muerte o veinticinco años de trabajo forzado: el crimen de pensamiento (Thought-crime). Una policía de implacable eficacia, la Thought-police, se encarga de la investigación de este delito: «El crimen de pensamiento no era algo que pudiera ser ocultado para siempre. Uno podía disimularlo por un tiempo, quizás durante años, pero tarde o temprano te hacían comparecer».

En todos estos casos existe, o se alega, una violación de la esfera íntima o privada de acuerdo con las pautas sociales imperantes en cada circunstancia. Pero, en el caso de Susana, al espionaje se suma la calumnia; en el de Diana, es la mirada curiosa la que ofende y el riesgo de la chismografía de un Acteón locuaz lo que provoca la venganza; James Stewart y Silvia Belawsky contribuyen a aclarar un crimen; las medidas que se adoptan en aras del respeto a la vida privada de los candidatos presidenciales presentan algunos rasgos que permitirían incluir estos casos en la categoría del engaño político, ese vicio de los gobernantes que tanto molestaba al marqués de Condorcet; las desnudeces de Sara Ferguson no son las de una diosa y ella tampoco parece que quisiera actuar como Diana (al menos no como la de Ovidio); las aventuras del Salón Oval (o como quiera llamárselo) son más bien irrelevantes para la conducción política del país más poderoso del mundo; en el caso de la revista Noticias lo relevante para la opinión pública era también el hecho de que la madre de este hijo del presidente ocupaba una banca como diputada del partido del supuesto padre; en la pesadilla utópica (¿realmente utópica?) de George Orwell parece existir una diferencia cualitativa con respecto a los casos anteriores: ni siquiera los más íntimos pensamientos escapan al conocimiento del Big Brother; ello confiere a la «privacidad» del observado un significado especial que sugiere la conveniencia de introducir algunas precisiones conceptuales. Y, sin embargo, ¿hay algo común a todos estos casos que nos permita inferir alguna conclusión general por lo que respecta a su evaluación desde el punto de vista moral? ¿Es posible delimitar exactamente el ámbito de lo privado y, por lo tanto, de lo público? ¿Es la distinción privado-público exhaustiva? En lo que sigue daré una respuesta negativa a la tercera pregunta y procuraré analizar las otras dos desde la posición de un demócrata liberal sensatamente tolerante y, por lo tanto, no relativista ni en el sentido de un Julius Ayer, con sus exclamaciones de aprobación o rechazo, ni en el de una Jean Francois Lyotard, dispuesto a aceptar que cada cual juegue su juego, cualquiera que éste sea. Supondré, desde luego desde luego que las definiciones que propongo no tienen pretensión de verdad sino de plausibilidad y tan sólo aspiran a facilitar la marcha intelectual en un terreno minado por confusiones conceptuales.

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