«MEXICO-RUSIA: CULTURAS Y SISTEMAS JURÍDICOS COMPARADOS»

«MEXICO-RUSIA: CULTURAS Y SISTEMAS JURÍDICOS COMPARADOS»

A pesar de su importancia política, histórica y cultural, Rusia ha permanecido alejada de la vida de América Latina en razón de la distancia que media entre las dos regiones; de igual modo a que el país eslavo ha estado luchando de manera permanente por su trascendencia internacional en un mundo geográfico que le ha sido adverso desde su origen.

La división arbitraria de continentes, donde Rusia quedó en un limbo territorial en el que 40% de su superficie está en el continente europeo y el 60% en el espacio asiático, lo ha dotado de una ambivalencia que lo ha marcado de origen como un país bisagra, un país “desgarrado” como dice Huntington; lo cual lo ha llevado por un lado a aspirar a ser considerado como europeo, al propio tiempo que no ha podido des[1]conocer ni renunciar a toda la riqueza cultural que le ha dado su pasado asiático, sobre todo aquel en el que casi durante tres siglos estuvo bajo el do[1]minio del imperio mongol.

Esta dualidad geográfica y cultural, ha generado en Rusia un cuestionamiento de identidad que no acaba de resolver, no obstante de los grandes intentos que ha hecho para lograrlo; a pesar de que a través de su historia ha recurrido a la construcción de un perfil propio que teniendo las mejores características de ambas culturas, lo que busca es la edificación de un continente de 17 millones de kilómetros cuadrados, con una oferta cultural, política y económica suficiente que pueda alternar con éxito en el reacomodo de naciones y de civilizaciones que se está viviendo en esta primera parte del siglo XXI.

Este tipo de aspiraciones Rusia las ha tenido desde su primer encuentro con Europa; en el año de 988 a través de su acercamiento con la cultura bizantina; de igual modo que con la llegada de Pedro I en 1689, cuando influenciado por el renacimiento europeo, aspiró a ser parte del mismo y a jugar un papel geopolítico determinante con las naciones del momento.

Al mismo tiempo, bajo una inspiración filosófico política europea, de manera particular alemana, desde 1917 se enfrasco en un proyecto de grandes dimensiones a través del cual se propuso demostrar a la sociedad del siglo XX que el mundo comunista podía ser una alternativa de un mundo mejor para todos y que era posible lograrlo en Rusia a través de la dictadura del proletariado, en una sociedad sin clases.

Esta etapa histórica, que lo llevó a consolidar la hegemonía de la Unión Soviética, seguramente ha sido la de mayor éxito para Rusia; sin embargo, a pesar de sus logros, en el terreno económico y geopolítico la tuvo que compartir con Estados Unidos a lo largo de siete décadas, en una competencia civilizatoria que el mundo siguió con toda atención: unos con la esperanza de que una sociedad mejor fuera posible y otros con el interés de que el modelo fracasará para validar los esquemas liberales que ante la caída del muro de Berlín en 1989 y de la Unión Soviética en 1991; ante la inmadura apreciación de lo que representaba el momento histórico de la caída del imperio ruso, radicalizó las líneas económicas hacia un neo[1]liberalismo que olvido la lección más importante de posguerra, que era que los derechos y la seguridad social de los trabajadores podían convivir perfectamente con un capitalismo sensible dentro de una inercia de mayor relacionamiento global.

La caída del imperio de la Unión Soviética sucedido a partir de los últimos años de la década de los ochenta del siglo pasado, fue un fenómeno político que impacto al mundo, porque después de convivir por alrededor de 70 años con un actor político poderoso que se había caracterizado por su fuerza y su radicalismo, la civilización internacional nunca pensó que pudiera diluir[1]se en tan corto plazo. Ni los diferentes testigos internacionales, ni los propios rusos, vieron venir de una manera tan clara el desmantelamiento de una Unión de naciones que parecía que habían encontrado puntos sólidos de coincidencia para enfrentar no sólo al modelo capitalista, sino para trabajar sus esperan[1]zas de futuro.

De manera más puntual, lo que causo más estupor es que este quebranto se haya dado de manera externa sin un conflicto militar, y de manera interna sin un movimiento libertario; lo cual dejó pasmado al mundo de su tiempo, acostumbrado al factor beligerante que había mediado en la larga historia de los imperios.

Como señala Robert Service, una a una fueron cayendo las piezas que sostenían el edificio soviético, sin que hubieran mediado grandes quejidos ni lamentos.

Así como de manera subrepticia cayó la Unión Soviética en un plazo de 6 años, si tomamos arbitrariamente el periodo desde que llegó Gorbachov hasta la disolución de la Unión Soviética (1985-1991), del mismo modo en un plazo de 22 años, partiendo de su misma disolución al día de hoy, Rusia vuelve a emerger de manera importante, resolviendo los grandes pasivos financieros que le dejo la caída del imperio y recuperando un principio de sustentabilidad política, el cual ha logrado nuevamente la toma de nota de la presencia rusa en esta refundación de todos los días en el que las principales naciones del mundo discuten la recomposición de los liderazgos del siglo XXI.

En la parte económica, la ruptura del imperio le llevó a Rusia a enfrentar una pérdida de 4.5 veces su PIB económico, cifra superior al 2.5 de PIB que perdió durante la Segunda Guerra Mundial.

Se dice que el desmantela[1]miento de la Unión Soviética fue incruento porque no se operó a través de la sangre, pero las consecuencias directas que tuvo esta brutal caída económica en la vida del pueblo ruso, lo llevó a padecer niveles alarmantes de pobreza y el rompimiento de su sistema de seguridad social que cubría a más del 90% del pueblo ruso; lo cual redundó en que su esperanza de vida no se haya recuperado del todo y se encuentre ocho años abajo de la media de los países occidentales.

DESCARGA GRATIS:

https://drive.google.com/file/d/1eBp_PunlFkeuSouQFachYhiGjeu8X-2u/view?usp=sharing

O

http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/md/LXII/mexico-rusia.pdf

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*