JUSTICIA CONSTITUCIONAL, OMBUDSMAN Y DERECHOS HUMANOS

JUSTICIA CONSTITUCIONAL, OMBUDSMAN Y DERECHOS HUMANOS

1. Uno de los aspectos más dinámicos del desarrollo jurídico en los últimos años, de especial relevancia desde la creación de las Comunidades Europeas, ha sido el de la relación entre los tribunales nacionales y los supranacionales (utilizado este vocablo de manera aproximada para comprender tanto los organismos jurisdiccionales de carácter internacional como los de naturaleza transnacional), pues estos últimos se han multiplicado de manera considerable con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial.

2. En efecto, con motivo de la creación de la Organización de las Naciones Unidas, cuya Carta fue suscrita por 50 Estados el 26 de junio de 1945, en la ciudad de San Francisco, la antigua Corte Permanente de Justicia Internacional se transformó en la Corte Internacional de Justicia.

Las bases normativas de este tribunal se encuentran en el capítulo XIV, artículos 92 a 96, de dicha Carta, y su Estatuto fue expedido también en San Francisco y forma parte integral de la Carta. Éste es un tribunal de naturaleza internacional que sigue los lineamientos tradicionales, pero con motivo de la suscripción en Roma, el 25 de marzo de 1957, de los tratados económicos que crearon las Comunidades Europeas, con los protocolos firmados en Bruselas el 18 de abril de ese año y que entraron en vigor en enero de l958, se inició el establecimiento de tribunales transnacionales, con la introducción del Tribunal de las Comunidades con sede en la ciudad de Luxemburgo.

3. A partir de entonces se han establecido otros tribunales, tanto internacionales como las Cortes Europea (1959) e Interamericana de Derechos Humanos (1979), como transnacionales, entre los que se encuentran el Tribunal de Justicia del Acuerdo de Cartagena (1984) y otros organismos que, si bien no realizan funciones estrictamente jurisdiccionales, colaboran con los dos primeros tribunales, es decir, las Comisiones Europea (1954) e Interamericana (1959) de Derechos Humanos, y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (1986), esta última como un antecedente para la futura creación de un organismo jurisdiccional similar a los anteriores.

También podemos señalar en esta dirección al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, creado por el Protocolo Facultativo del Pacto de las Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos, protocolo que entró en vigor en 1976.

4. Es importante el examen de las resoluciones pronunciadas por los citados organismos no jurisdiccionales, cuya naturaleza discutiremos en su oportunidad, pues si bien no tienen carácter de sentencias en sentido estricto, sino de recomendaciones no obligatorias, los propios organismos, además de la vinculación de algunos de ellos a los tribunales internacionales mencionados, han establecido precedentes (aunque no se quiere hablar de jurisprudencia en sentido estricto, se ha utilizado con frecuencia dicho término) de gran trascendencia respecto de la interpretación de los tratados y convenios sobre Derechos Humanos que han tenido influencia, así sea indirecta, en los tribunales nacionales.

5. Podemos señalar, como lo hace un sector importante de la doctrina, que la vinculación de los tribunales internos con las decisiones de los de carácter transnacional, o sea, los de las Comunidades Europeas (ahora Unión Europea) y del Pacto Andino, no sólo son obligatorias, sino que tienen además carácter ejecutivo, en tanto que las que provienen de los tribunales internacionales (Cortes Internacional de Justicia, Europea y Americana de Derechos Humanos) no tienen aplicación directa por los tribunales de carácter nacional, salvo excepciones establecidas por el ordenamiento interno.

6. Una mención especial debe hacerse respecto de los tribunales de Derechos Humanos, pues si bien tienen carácter internacional y sus decisiones, aun cuando obligatorias no son ejecutivas en forma directa en el ámbito interno, asumen una considerable influencia, en virtud de que son cada vez más numerosos los ordenamientos nacionales que no sólo otorgan jerarquía superior a los tratados ratificados por los Estados respectivos, sino inclusive naturaleza constitucional o equivalente, por lo que los jueces y tribunales internos aplican cada vez con más frecuencia, algunos incluso por mandato constitucional, tanto los derechos consagrados en dichos instrumentos supranacionales como la interpretación que de los preceptos de dichos tratados realizan los citados tribunales de Derechos Humanos.

Por ello, el derecho internacional de los Derechos Humanos asume de manera creciente una situación particular en las citadas relaciones entre los organismos jurisdiccionales transnacionales y de carácter internacional, respecto de sus relaciones con los del orden interno.

7. Un aspecto que debe destacarse es el relativo a la formación de una nueva disciplina dentro del campo del derecho supranacional. Tradicionalmente existía un acervo doctrinal muy importante en el terreno del llamado derecho internacional privado, por lo que se refiere a las normas de carácter procesal en los calificados como conflictos de leyes, y que se había denominado derecho procesal internacional.

Igualmente se habían examinado ciertos aspectos de las instituciones procesales relativas al arbitraje internacional, pero en cambio se habían quedado rezagadas las investigaciones sobre las normas procesales aplicables a los procedimientos ante los tribunales supranacionales.

8. Sin embargo, debido al florecimiento de los organismos jurisdiccionales de naturaleza supranacional, se advierte la preocupación, cada vez más intensa, de los cultivadores del derecho procesal por analizar los espectaculares avances realizados por la doctrina científica surgida en Alemania en la segunda mitad del siglo xix y que se desarrolló de manera considerable en este siglo en la mayoría de los ordenamientos contemporáneos.

Aun cuando las denominaciones son siempre relativamente arbitrarias y tienen carácter didáctico, tal vez pueda utilizarse la de “derecho procesal supranacional” para describir, más que definir, esta rama de la ciencia procesal, de creciente trascendencia.

9. Lo anterior justifica que el tema de las relaciones entre los tribunales internacionales (en realidad, supranacionales) y los nacionales se discuta en un Congreso Internacional de Derecho Procesal, como lo es el organizado en la ciudad de Taormina, ya que esta materia se ha abordado anteriormente y con frecuencia en los Congresos de Derecho Internacional.

Por otra parte, la trascendencia que han adquirido los conflictos entre las normas constitucionales y las de carácter supranacional, como lo ha puesto de relieve el destacado comparatista y procesalista italiano Mauro Cappelletti, a quien rendimos homenaje en esta ocasión, ha determinado que también se examinen las cuestiones relativas a las relaciones entre los derechos constitucional e internacional, como ocurrió en el V Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, efectuado en la ciudad de Querétaro, México, durante los días 3 a 6 de octubre de l994.

10. Con independencia de que se sustente un enfoque monista o dualista sobre el derecho internacional, lo cierto es que para encontrar soluciones a los complejos problemas que presentan las relaciones entre los tribunales supranacionales y los de carácter interno, se deben unir los esfuerzos de los cultivadores de los derechos internacional, constitucional y procesal, ya que hasta hace poco tiempo hemos estado relativamente aislados.

Esta situación no debe continuar, sino por el contrario, es precisa una aproximación y colaboración constante entre estas tres disciplinas. Estamos convencidos de que haber incluido esta materia en este Congreso es un paso importante en tal dirección.

DESCARGAR:

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/HFZ_JusticiaConstitucional.pdf

1 comentario en «JUSTICIA CONSTITUCIONAL, OMBUDSMAN Y DERECHOS HUMANOS»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*