FUENTES HISTÓRICAS CONSTITUCIÓN DE  1917. VOLUMEN I 1215-1819

FUENTES HISTÓRICAS CONSTITUCIÓN DE  1917. VOLUMEN I 1215-1819

La Constitución es a las naciones, lo que la conciencia a las personas. Conocimiento claro y reflexivo de sí mismas y de la realidad, guía y destino, norma de comportamiento e ideal colectivo. La nuestra, la Constitución del 17, está formalmente vigente y, merced a sucesivas reformas y adiciones, se mantiene vigorosa.

En un siglo, cada generación de mexicanos ha hecho su aportación, de modo que el texto fundamental sigue siendo útil, práctico, fuerte.

Ciertamente en 80 años, es decir, hasta 1997, dada la integración de ambas cámaras del Congreso de la Unión y la composición prácticamente monocromática del poder reformador de la Constitución, las reformas y adiciones a la misma fueron relativamente fáciles de negociar, acordar y aprobar. No obstante, 321, casi la mitad de las 706 reformas constitucionales efectuadas hasta ahora, se formularon en los últimos 20 años y, de ellas, 154 en el presente sexenio.

Lo cual no sólo acredita que la gestión actual es la más reformista de la historia, sino que los mexicanos hemos aprendido a hacer de la pluralidad política, productividad legislativa; que las reformas son posibles y que, a pesar de las dificultades, poseemos el talante y el talento democráticos para ponernos de acuerdo cuando, por encima de todo, hacemos valer el interés superior de la Nación. Queda acreditado que ha ganado la política y se ha beneficiado el Derecho.

Hoy vivimos un pluralismo reformador, expresión de madurez democrática que debemos apreciar y reconocer, han personificado los legisladores de todos los partidos las últimas décadas, que han trabajado con alto sentido de responsabilidad histórica y probado patriotismo.

Hace un siglo en Inglaterra, Thomas Macaulay advirtió que la mayor causa de las revoluciones es que, mientras las naciones avanzan, las constituciones permanecen estáticas. Aquí los mexicanos, subrayadamente los de esta generación, hemos aprovechado la ductilidad del Derecho, la que Zagrebelsky definió como la huida de los dogmas para convertir las constituciones en textos abiertos, donde los diferentes valores, incluso los heterogéneos, puedan coexistir en pacífica armonía.

Es así que, a 100 años de la aprobación del texto constitucional, vivimos en un clima de concordia social y un entramado normativo e institucional sólido, por la eficaz y políticamente responsable decisión de todas las corrientes políticas y partidarias de hacer sus aportaciones al cambio constitucional.

De esa suerte, el constitucionalismo en nuestro país ha vivido una larga y fructífera historia que nos compromete para que en el siglo xxi, los cambios sociales y políticos que están ocurriendo en México sean causa y consecuencia de un fortalecido Estado social y democrático de Derecho; es decir, de acentuar, de ir más lejos en la redistribución del poder entre los sujetos que integran el Estado, que son los tres poderes de la Unión que reconoce la doctrina clásica, ahora acompañados de una cauda de organismos constitucionales autónomos y la creciente importancia de los estados y de los municipios.

En los hechos, avalados por los ya citados números, la segunda alternancia, liderada por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ha dado nuevo aliento a la evolución de nuestro marco normativo y al surgimiento de disposiciones e instituciones destinadas a expandir y garantizar la esfera de derechos de los ciudadanos. México es el único país emergente que ha aprobado tal número de reformas radicales en tan corto tiempo y con amplio apoyo político, como lo ha reconocido la Organización Mundial del Comercio.

El trabajo legislativo a lo largo de estos años ha demostrado que efectivamente, “en la demagogia, como sugiere Sartori, las decisiones son rápidas, aunque perecederas; en la democracia suelen ser más difíciles, pero duraderas”. De esa suerte, ahora lo que tenemos en vigor es una Constitución transformada que se convierte en una Constitución transformadora, texto portador de futuro y vehículo que, por la vía del Derecho, habrá de modificar el entorno.

Lo que nos resta no sólo es desarrollar normativamente estas reformas, sino convertirlas en políticas públicas eficaces que transformen positivamente la vida de los mexicanos con crecimiento económico, desarrollo equilibrado e incluyente de las comunidades y mejoramiento de la calidad de vida de las personas, de modo que acreditemos que México está haciendo lo que debe para consolidar un constitucionalismo de corte democrático, que pone en su centro de atención lo que importa a los ciudadanos.

Es así como se ratifica la vigencia del concepto mexicano, de democracia: ese sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. Como se advierte, el proceso jurídico y político que nos ha traído hasta aquí, no ha sido corto ni sencillo. La aportación hecha en cada etapa se nutre de la predecesora y, a su vez, se convierte en fuente de inspiración de las subsecuentes.

El estudio acucioso y profesional de fuentes históricas del constitucionalismo mexicano dieron origen al seminario que con el mismo título organizó y llevó a cabo el Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias de la Cámara de Diputados, y de él surge la presente obra; publicación que ratifica que la Constitución nos une. Esta segunda edición, Fuentes históricas.

Constitución de 1917, incorpora una serie de documentos que abonan al mejor entendimiento de la evolución del constitucionalismo mexicano. Entre otros muchos textos, la obra agrega escritos del medievo y de la época virreinal; la Constitución de Haití, de 1805, que presentó el primer decreto abolicionista de América Latina; decretos, proclamas y manifiestos de Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón; pasajes de José María Luis Mora, Mariano Otero, Ponciano Arriaga y Lucas Alamán, entre otros; así como una extensa bibliografía que ahonda en el Imperio de Maximiliano y otra respecto a la Revolución Mexicana.

Se trata, en suma, de una edición conformada por cuatro volúmenes con un total de 149 documentos; 55 estudios críticos de los cuales ocho son inéditos y 461 referencias que hacen de esta obra, la bibliografía constitucional más amplia. La historia es siempre una referencia sapientísima, pero también un hecho consumado. Nos toca a nosotros, a esta generación del centenario de la Constitución, asumir con todo sentido de responsabilidad, con entusiasmo y emoción, la tarea que el presente nos demanda. Para que nuestro texto constitucional siga permitiendo que cada mexicano pueda realizar su proyecto de vida y ser feliz en un clima de libertad, de justicia y de paz.

DESCARGA GRATIS:

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http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/lxiii/fue_hist_cons_1917-I.pdf

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