Algunos conceptos fundamentales para el nacimiento de los derechos humanos

Algunos conceptos fundamentales para el nacimiento de los derechos humanos

Es un lugar común afirmar que los conceptos básicos que permitieron el nacimiento de las modernas declaraciones de derechos humanos provienen de la Escuela de Derecho Natural racionalista.

El inicio de esta Escuela se atribuye —al menos así lo hacen el grueso de los libros de historia del derecho— a Hugo Grocio.

Él fue uno de los primeros juristas en construir una doctrina de los derechos naturales laica, es decir, propuso como fundamento inmediato de tales derechos la naturaleza humana y no Dios, como se había pensado anteriormente (al menos en los últimos siglos de la Baja Edad Media).

Asimismo, la obra del jurista holandés contiene nociones jurídicas que tiempo después se convertirán en la base del liberalismo político, tales como el contrato social, la libertad considerada como una facultad, la noción de derecho subjetivo, la soberanía popular y la naturaleza sociable del hombre, entre otras.

Sin embargo, estos conceptos no son originales de Grocio, sino que tienen una historia anterior. A finales del siglo XV surge una importante escuela de teólogos juristas conocida como la Segunda Escolástica.

Su fundador fue el dominico Francisco de Vitoria, quien impartió clases en la Universidad de Salamanca, lugar en el que se propuso revivir la obra de Tomás de Aquino.1 Entre sus integrantes se cuentan pensadores de la talla de Domingo de Soto, Diego Covarrubias, Francisco Suárez, Luis de Molina y Fernando Vázquez de Menchaca.

La obra de estos autores, con sus distintos bemoles, representa una nueva forma de pensar el derecho, que dista tanto del mos italicus (escuela fundada por Bartolo) como del mos galicus (fundada por Andrés Alciato), y cuya principal influencia es, además del ya mencionado Tomás de Aquino, el nominalismo de Duns Escoto, Guillermo de Ockham y sus epígonos (Jean Gerson y Jacques Almain, entre otros).

Los principales rasgos característicos de este nuevo derecho fueron el racionalismo, el individualismo y el ontologismo —del que ya tendremos oportunidad de hablar—; rasgos que constituyeron, sin duda, la base de la Escuela de Derecho Natural racionalista.

La mayoría de los integrantes de la Segunda Escolástica fueron religiosos (jesuitas y dominicos) dedicados al saber teológico, aunque algunos pocos, como Fernando Vázquez de Menchaca, fueron juristas laicos.

Esto resulta importante, pues si bien en la obra de los primeros se pueden encontrar muchas de las nociones del iusnaturalismo racionalista y del pensamiento político liberal de los siglos XVII y XVIII, sólo en la obra de los juristas se hallan con una fundamentación jurídica y no teológica, lo que les permitió utilizar estos conceptos para resolver casos prácticos.

Aquí reside nuestro interés por estudiar la obra de Vázquez de Menchaca, quien influyó en Altusio y Grocio, como ambos autores reconocen explícitamente.

 Vázquez fue un heredero de las ideas de los autores que lo precedieron —especialmente de los teólogos juristas españoles—, pero la forma en que las fundamentó fue totalmente novedosa: al more moderno, en sentido estricto.

Y decimos “estricto”, porque a pesar de que podemos encontrar en la obra de autores como Suárez formulaciones parecidas a las de Menchaca, el modo de presentarlas y la utilidad que les atribuye sí son bien distintos.

Precisamente estas variaciones argumentativas nos permiten distinguir lo peculiar del pensamiento de nuestro jurista respecto al de sus contemporáneos.

Y esta peculiaridad resulta tan importante porque, en última instancia, es la que justifica considerar a Menchaca como uno de los primeros pensadores iusnaturalistas racionalistas modernos, incluso antes que el propio Grocio.

http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/foll-Algunos-Conceptos-DH.pdf

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