EL SISTEMA DE DOS CÁMARAS Y SUS CONSECUENCIAS. CUESTIONES CONSTITUCIONALES

EL SISTEMA DE DOS CÁMARAS Y SUS CONSECUENCIAS. CUESTIONES CONSTITUCIONALES

La vida política, de León Guzmán estuvo en contacto permanente con el Senado, aunque nunca fue Senador. Escuchó hablar de la Cámara y fue el primero en acudir a ella para buscar protección.  Su recia personalidad y su conmovedora adhesión a los principios constitucionales le trajeron serias dificultades con hombres como Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz e Ignacio L. Vallarta, empero, una mirada retrospectiva lo sitúa más allá de las circunstancias problemáticas de fines del siglo XIX. Su pensamiento y actuación lo elevan a la categoría de un gran estadista, forjador de instituciones políticas.

Entender a León Guzmán es comprender las inquietudes del Constituyente de 1856-1857. Fue el primero en jurar la Constitución como vicepresidente del Congreso y, en un afán quijotesco, la defendió con un temple inusitado frente a todos los personajes de la época. Su carácter excedió su físico. Guillermo Prieto lo describe de la siguiente manera:

Es León delgado como un cerillo, modesto como una dama, y de una voz suavecita y amanerada con: que aliña los discursos más sentidos y lógicos que se pueden escuchar. Excesivamente bilioso y exaltado, resuelto en los peligros hasta la temeridad, con bien merecida reputación de honrado y consecuente…

Su figura representaba a un Quijote -de acuerdo con Juan A. Mateos- y, como tal, tuvo su Dulcinea, una muy  especial -según Justo Sierra: la propia Constitución de 1857.

Nacido el 5 de noviembre de 1821, el  personaje fue registrado tres días después en la parroquia de la entonces villa de Tenango del Valle. Datos orales recabados ahí permiten presumir  la posibilidad de que Leonardo Francisco Antonio Guzmán Montes de Oca hay nacido realmente en el pueblo de Joquicingo, situado en la circunscripción de Tenango. Sin embargo, debido al incendio ocurrido en el archivo municipal impide encontrar documentos; no obstante el 6 de diciembre de 1889, después de fallecido León Guzmán, el Gobernador del Estado de México, José Vicente Villada, erigió a la nueva municipalidad de Joquicingo con el nombre de León Guzmán. El Gobernador porfirista actuó en uso de facultades extraordinarias concedidas el 15  de octubre de 1889 y no expresó ninguna justificación para nombrar Joquicingo como «de León Guzmán», en lugar de Tenango, conocido actualmente con el nombre de Arista.

Durante la infancia de León, el municipio de Tenango, al igual que otras partes del país, fue azotado por una gran epidemia de cólera, que provocó la muerte de 421 personas en una población menor de mil habitantes. Era 1832 y León estudiaba la primaria en Tenango del Valle, la cual continuó hasta 1837. Los conservadores de la época, opositores al primer régimen liberal de Valentín Gómez Farías, habían aprovechado la  epidemia para aseverar que era consecuencia de la ira divina por las medidas liberales adoptadas en ese año.

De sus tres hermanos, Mariano, Nemesio Santos y Simón, éste último logró descollar igualmente en el escenario político: llegó a ser Gobernador sustituto, magistrado del Tribunal Superior de Justicia y vicepresidente del Congreso del Estado de México, así como ministro de  la Suprema Corte de Justicia. Simón Guzmán demostró igual carácter que su hermano; al suscribir el 12 de julio de 1862, en su carácter de diputado local, una protesta contra el establecimiento de una monarquía en México.

Durante sus estudios, iniciados en San Ildefonso y concluidos en el Instituto Científico y Literario de Toluca, León Guzmán trabajó en el Congreso del Estado de México como redactor de actas, con un sueldo de cuarenta pesos mensuales, labor que más tarde le sería de utilidad para el Congreso Constituyente. Obtuvo su título de abogado lo obtuvo en Toluca hacia 1849.

En ese mismo año León Guzmán inició su carrera política. El 7 de octubre de 1849 fue elegido diputado al Congreso de la Unión. Como compañeros en la Cámara y con la representación de distintos distritos del Estado de México, figuraron también personalidades como Nicolás Pizarro Suárez y Pedro Escudero y Echánove. Prisciliano Díaz González, el futuro político porfirista, fue el diputado suplente de León Guzmán.

León no pudo tener mejor iniciación en un Congreso como éste, que empezó a sesionar en 1851, pues fue blanco de la última gestión de Antonio López de Santa Anna. El presidente Mariano Arista, al salir de Palacio Nacional a la una y media de la mañana del 6 de enero de 1853, había renunciado ante Juan Bautista Ceballos -emisario de Santa Anna- quien como presidente de la Suprema Corte de Justicia sustituyó a Arista. Sin embargo, Ceballos no sólo sirvió de mero puente, ya que se adelantó y allanó el terreno político a Santa Anna al disolver el Congreso el 19 de enero de 1853, precisamente la Legislatura a la que León Guzmán pertenecía. Guillermo Prieto describió con su elegante prosa el golpe de estado:

El Sr. Ceballos mandó llamar al jefe de Marina, don Tomás Marín, a cuya persona dio instrucciones y puso a disposición cien hombres para que disolviese las Cámaras, al verificarse la sesión de la tarde.

La intimación a la Cámara de Senadores no ofreció gran resistencia, pero en la de diputados al oír descansar las armas de los soldados en el corredor, varios diputados protestaron con ardiente energía; el jefe militar entró solo en el centro del salón, ordenando que desalojasen sus puestos los diputados.

El presidente de la Cámara, D. Ezequiel Montes, desapareció y hubo un momento de confusión indescriptible.  Entonces, el licenciado D. León Guzmán, hombre pálido, enfermizo y amarillento como una momia, que era el vicepresidente, ocupó el asiento supremo, agitó la campanilla y pretendió con extraordinaria decisión restablecer el orden. Entonces, la tropa penetró en el interior de la Cámara y los diputados en su mayoría salieron de ella; pero hubo otros diputados que quisieron resistir, y hubo un momento de crisis peligrosa.

El desalojo de los integrantes del  Congreso no les impidió continuar sesionando posteriormente, aunque fuera por poco tiempo. Así, los diputados prosiguieron las reuniones en la casa de Melchor Ocampo y los senadores en la de Francisco Olaguíbel. Sin embargo, Guzmán tenía que ir más allá y así lo hizo cuando, el 21 de enero de 1853, presentó acusación formal contra Juan B. Ceballos, en su carácter de presidente interino, y José Miguel Arroyo, Secretario de Relaciones. Aunque se dio trámite, evidentemente no prosperó la solicitud de responsabilidad política contra el presidente Ceballos, ya que el Congreso estaba desarticulado.

Su labor en el Congreso fue brillante: participó en la elaboración de la ley del 23 de mayo de 1851 sobre elecciones y apoyó en los debates respectivos los proyectos de comunicación interoceánica por el istmo de Tehuantepec, gran proyecto basado en las ideas del utopista Saint Simon que Guzmán reclamaba no para una concesión privada sino como un  proyecto nacional. El 21 de mayo de 1852, el general Arista se presentó a clausurar el periodo de sesiones ordinarias y pronunció un discurso inocuo, en el cual apeló a la providencia para sortear las dificultades por las que atravesaba el  país. Altamente contrastante fue la contestación de León Guzmán, quien se refirió sólo a la Constitución y efectúo un recuento de las labores realizadas en  un verdadero informe de actividades del propio Congreso, no del Poder Ejecutivo, sin paralelo. El documento se reproduce en el apéndice de la obra.

La salida de Arista fue rápida. Paralelamente, dieron noticia de la vuelta de Santa Anna desde el 24 de diciembre de 1852, proveniente de Cartagena, Colombia, el Diario de la Marina y El Eco del Comercio de Veracruz. El 9 de enero de 1853, el Congreso depositó en Arista facultades extraordinarias para enfrentar la situación. Para el día 14 la confusión y la efervescencia eran tales, que el Senado y la Cámara de Diputados no llegaron a sesionar por falta de quórum.

Por otra parte, Ceballos -ya en el poder- trató de disfrazar su golpe de estado mediante la solicitud al Congreso de una iniciativa para que se declarara convocante de otro, el cual elegiría a  un presidente interino. El 21 de enero de 1853 se precisó que se convocaría a una Convención Nacional, compuesta con representantes de todas las entidades. Las funciones de ésta serían reformar la Constitución, conservando la forma de gobierno, nombrar al presidente interino y convocar a elecciones.

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